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Carmen Aristegui
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Carmen Aristegui Flores. Periodista y conductora de programas de radio y televisión de amplia experiencia y reconocimiento en México.

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08 Julio 2016 04:03:43
México y el caso Bemba
Jacobo Dayán, primer director de contenidos del Museo Memoria y Tolerancia, acaba de escribir un artículo que sacude por su significado y por el reto que lanza para pensar a México más allá de una lógica aldeana.

El especialista centra su mirada en la reciente sentencia en contra de Jean-Pierre Bemba, exvicepresidente de la República Democrática del Congo, dictada por la Corte Penal Internacional (CPI).

La CPI dictó 18 años de prisión para Bemba y lo convirtió en el funcionario de más alto nivel sentenciado en La Haya por crímenes de guerra y lesa humanidad, cometidos por tropas al mando de Bemba.

La sentencia contra Bemba nos remite al papel de la autoridad en contextos de guerra y confrontaciones intestinas. Es una sentencia en la que se juzga lo que hizo y lo que dejó de hacer una autoridad con poder y mando.

Los crímenes cometidos por las tropas del Movimiento de Liberación del Congo sucedieron cuando Bemba “tenía la autoridad y control sobre las fuerzas que cometieron los crímenes”, por lo tanto, tiene responsabilidad en lo ocurrido, concluye el Tribunal.

La sentencia es histórica ya que, por primera vez, se condena a un funcionario de alto rango porque “... falló al tomar medidas en respuesta a acusaciones de crímenes reportados al interior”, y porque “... no intentó genuinamente tomar todas las medidas necesarias y razonables dentro de sus capacidades para prevenir o reprimir la comisión de crímenes, como era su obligación... y someterlos a las autoridades competentes”.

La cruenta espiral de violencia que ha acumulado decenas de miles de muertos, desaparecidos, torturados, en hechos que permanecen en la impunidad en México nos obliga a varias preguntas. ¿Quién hizo qué? ¿Quién mató a quién? ¿Cómo se desató esta barbarie? ¿Quién es responsable de qué, frente a tanto horror sembrado?

Delincuentes, autoridades y sociedad; víctimas y victimarios. Todos en el mismo saco sin poderse diferenciar claramente. ¿Las autoridades mexicanas intentaron “genuinamente tomar las medidas necesarias para prevenir o reprimir la comisión de tal cantidad de crímenes”?

¿Pasa algo por nuestra cabeza al leer estos párrafos de la sentencia? ¿Si en lugar de Bemba dijera Calderón, Peña o cualquier otro nombre dentro de las estructuras de mando de este país, el de los miles de muertos, qué pensaríamos?

A Bemba no se le condena por la comisión directa de los delitos, muertes, saqueos y violaciones que ocurrieron en el periodo investigado (octubre de 2002 a marzo de 2003). Tal como dice Dayán: “... fue encontrado culpable no por haber cometido u ordenado los ataques, sino porque no hizo lo suficiente por detener los patrones sistemáticos o generalizados de los crímenes que sabía, o que debía saber, estaban ocurriendo. ¿Suena familiar?”.

Para analizar el paralelismo con México, Dayán revisa el duro informe, recientemente presentado por Open Society Justice Initiative: “Atrocidades innegables” en donde, además de documentar todo tipo de crímenes de lesa humanidad cometidos por fuerzas del Estado y por grupos criminales, recomienda también: “... la creación de una entidad de investigación internacional, con sede en México, que tenga el poder de investigar y procesar causas de manera
independiente en materia de crímenes atroces y casos de gran corrupción...”. Lejos de aceptar esa posibilidad para transitar una salida, el Gobierno mexicano sólo reaccionó airadamente, rechazando el espejo que se le puso enfrente.

Amnistía Internacional (AI) dio a conocer: “Sobrevivir a la muerte. Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México”, un retrato de 100 mujeres, sobre la práctica recurrente de violaciones y abusos a manos de agentes del Estado, sin que nadie -todo parece indicar- haga nada para evitarlo. A Bemba se le condenó, también, por haber comandado fuerzas que cometieron abusos sexuales y violaciones generalizadas como forma de dominación y arma de
guerra y sujetas a proceso judicial.

AI dice que la sentencia contra Bemba: “...deja claro que los jefes militares y los superiores políticos deben tomar todas las medidas necesarias para impedir que sus subordinados cometan actos tan atroces y que tendrán que rendir cuentas si no lo hacen”. Años de cárcel para Bemba, por lo pronto.

¿Qué tan lejos, qué tan cerca, están África y La Haya de México?



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