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Dan T
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21 Diciembre 2017 04:07:00
Mi carta a Santa
Siempre he tenido dos dudas sobre Santa Claus. La primera es si realmente existe. No entiendo cómo puede viajar a toda velocidad por el mundo para entregar regalos a todos los niños, ¡sin que le caigan miles de fotomultas! ¿Será que emplacó el trineo en Morelos? ¡Qué gran misterio!

La otra gran duda que me genera es: siempre sabe cuál es el mejor regalo para cada persona, obviamente conoce dónde venden al mejor precio, envuelve precioso los regalos, aunque está panzón, invariablemente viste de rojo; usa botas y ríe de forma escandalosa. Entonces, ¿Santa Claus es gay?

Pero, bueno, sea lo que sea, el gordito se la rifa cada año. No es fácil venir a repartir regalos a México sabiendo que la delincuencia está del carajo. Inclusive se mete a lugares tan peligrosos como Reynosa, Veracruz y Tepito, sin que hasta el momento se sepa de que le hayan desvalijado el trineo o que le hayan secuestrado un reno o que le hayan aplicado el doble no circula por no contar con la verificación vehicular.

Aunque a mí me traían los Reyes Magos cuando era niño (sí, desgraciados, alguna vez fui niño, no se burlen), debo reconocer que Santa Claus cada día gana más adeptos, hasta parece pastor evangelista. En una de ésas ya es más popular que la cocacola en bolsa de plástico, los dorilocos o la torta de tamal.

Tan es así que cada vez son más los mexicanos que le escriben cada año para pedirle un regalito en Navidad.

Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador le pidió lo que pide cada año: que lo lleve a vivir a Los Pinos. En cambio Miguel Mancera le escribió: “Querido Santa, sólo te pido que rescates mi futuro político. Está debajo de los escombros del sismo”. En cambio, la carta de José Antonio Meade fue un poco más optimista, pues lo único que le pidió el candidato priista es que la gente lo conozca y al final de la carta escribió: “Posdata: si se puede, Querido Santa, te pido que dejen de hacer memes de mí como Leono, el de los Thundercats. ¡No se manchen!”.

Tal vez la carta más divertida que recibió Santa Claus este año fue la de Ricardo Monreal, pues el delegado en Cuauhtémoc le escribió: “Querido Santa. No, Odiado Santa. Bueno, tú, señor Claus. Te pido que me hagas candidato de Morena. No, mejor del Frente PAN-PRD-MC. Bueno, pensándolo bien, mejor me quedo en la Cuauhtémoc. Híjole, Santa, ¿y si me regresas al PRI? No, no, no, ¡ya sé! Mejor hazme el centro delantero del América para que me quieran todos los capitalinos. No, pero entonces me van a odiar en el resto del país. Mejor, conviérteme en el crack de las Chivas. Uy, pero si se van al descenso, ya me jodí.

“No, ¿sabes qué? mejor tráeme una banda tricolor, porque en una de ésas me lanzo por la Presidencia. Mmmmmh. No, no, perdón Santa. Ahora sí ya me decidí: Mejor me quedo a seguir trabajando como delegado.

No, ya lo pensé: me voy a retirar de la política y me voy a dedicar a cultivar jitomates, no, mejor uvas. Bueno, tal vez sembrar aguacates sea un mejor negocios. Aunque también me han dicho que las guayab...”.

Por suerte se le acabó la hoja a Monreal. En cambio el que fue directo y conciso en su carta navideña, fue Miguel Osorio Chong: “Santa, por favor, que pierda Meade”.

¿Y tú qué le vas a pedir? Yo le pedí que siguieras leyendo hasta aquí para que sepas que te deseo una feliz Navidad (felicitación no válida para políticos, por ojetes). ¡Felicidades!

¡Nos vemos el martes!
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