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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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09 Febrero 2019 04:00:00
Migración; ayer y hoy
Un día, ya hace unos años, los diferentes noticieros mostraban el desplazamiento de un tren llamado La Bestia, el cual transportaba un cargamento poco usual: Seres humanos, migrantes, en busca del llamado “sueño americano”.

La frontera sur del país empezaba a recibir personas provenientes de países centroamericanos, quienes se enfrascaban en la aventura de recorrer territorio mexicano con el firme propósito de llegar a Estados Unidos. Se empezaba a ver un nuevo fenómeno migratorio.

La migración siempre ha existido; el “sueño americano” también; basta recordar a quienes un día tomaron esa determinación, la de ir a trabajar “al norte”, ya fueran vecinos, amigos, familiares o simples conocidos. Sin embargo, era hasta cierto punto, una migración ordenada.

Se extendían visas de trabajo para ir a trabajar en las fábricas o en la “labor”, es decir, en el campo, donde se sembraba según las necesidades del lugar y después durante la cosecha. La necesidad de mano de obra en el vecino país, hizo posible que no pocas familias lograran salir adelante a través de convenios que a ambos países beneficiaron.

Quizás no todo se dio siempre mediante permisos especiales y que haya habido alguien que lo hiciera de manera ilegal; lamentablemente de un tiempo a la fecha se está observando el ingreso a nuestro país, por Chiapas, de un gran número de personas que desean llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos.

Hoy, ya no es La Bestia, ya son caravanas bien organizadas que avanzan con paso firme, siguiendo las instrucciones que se les dan.

Hemos observado de todo, porque obviamente viene de todo entre quienes ingresan a nuestro país. Puede ser gente buena, bien intencionada, aunque en otros casos no sea así.

Y ahí es donde está el riesgo para todos nosotros. Ni siquiera el Gobierno sabe exactamente quiénes son esas personas que decidieron abandonar su país. Y tan no lo sabe por una sencilla razón: no hay control alguno, al no haber suficiente personal de migración en la frontera sur.

Basta recordar el comportamiento de un grupo numeroso que no hizo caso de las indicaciones de las autoridades para registrarse. Decidieron irse por su cuenta y por otras ciudades. ¿Quién los detuvo? ¿Quiénes eran? ¿Dónde están?

Cualquiera sabe que cuando se ingresa a otro país hay que respetar las leyes, no hacer lo que le plazca a cada quien. Si alguien no se comporta, habría que negarle la entrada al país; lejos de actuar como lo que se es, una autoridad, ésta permite que pisoteen las leyes migratorias.

¡No hay que reprimir a nadie! ¡CUIDADO! Reprimir no significa violentar sino poner orden y ejercer autoridad aún usando la fuerza pública.

Un concepto mal interpretado que ha llevado al desorden.

Por lo pronto, permítame compartir la experiencia que estamos viviendo en mi querido Piedras Negras. Ciudad fronteriza -un día tranquila- hoy refugio aparentemente temporal de unos dos mil migrantes centroamericanos, que nos llegaron sin decir “agua va”.

La caravana llegó a Coahuila y de pronto, sin duda por órdenes superiores los enviaron en autobuses a Piedras Negras, causando legítima inquietud entre la población. Porque no es nada agradable saber que dos mil personas estarán por tiempo indefinido aquí en espacios acondicionados como albergues.

No deja de ser preocupante tal situación por más que las autoridades encabezadas por nuestro presidente municipal, Claudio Bres, se encuentran trabajando para que la situación esté controlada y no se perjudique a los habitantes de esta ciudad.

Hay que decir también, que el gobernador del estado, Miguel Riquelme, ha ofrecido que no se aceptarán más migrantes en Coahuila. Confiemos en que así será, porque hay que decirlo, se ha abusado de la tolerancia de los ciudadanos al permitir que cientos de personas crucen la frontera sur hacia la zona norte. No hay justificación alguna para continuar abriendo la frontera Chiapas-Guatemala e inundando las ciudades y obligando de alguna manera a las ciudades fronterizas a aceptar a cientos, miles de personas.

¿Ayuda humanitaria? ¿Derechos Humanos? No confundamos por favor los términos.

Llama la atención que vengan acompañados de representantes del Gobierno de su país, embajadores para constatar el trato que reciben y como si fuera poco se instale un Consulado en nuestra ciudad fronteriza para realizar trámites y obtener visas, primero un permiso de un año en México ¡Ajá! ¿Y después?

¿Acaso no pueden hacer ese trabajo desde su lugar de origen? Solicitar directamente a la Embajada de Estados Unidos, no pretender que México y los mexicanos resolvamos un problema que no es nuestro.

Desnutrición, enfermedades, insalubridad, exigencias (cuando no les agrada la comida) y mucho más peligroso cuando entre los grupos pueda venir alguien con antecedentes penales, como ya ha ocurrido.

La migración que se está dando en la actualidad, está siendo promovida por algún grupo desde su país de origen, de eso no hay duda y lamentablemente es alentada y solapada por gobiernos que lejos de asumir su responsabilidad de darle bienestar a su pueblo, seguridad a las familias, le “avientan” el conflicto a un país, como el nuestro, generoso si, pero con sus propios problemas.

Seamos generosos, por supuesto que sí, pero no olvidemos que la caridad empieza por casa.

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