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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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24 Noviembre 2018 04:00:00
¿Migración o invasión?
Las Naciones Unidas (ONU) está considerada la mayor organización internacional que existe. Su fundación data del 24 de octubre del año 1945 en San Francisco, California; aunque fue durante la segunda guerra mundial -1 de enero de 1942- siendo Franklin D. Roosvelt, Presidente de los Estados Unidos cuando fue utilizado el nombre de Naciones Unidas.

Cincuenta y un Naciones, entre ellas, México, se comprometieron a promover la paz en el mundo. En la actualidad, 193 Estados son miembros de la ONU.

La pregunta sería: ¿se ha cumplido el objetivo inicial? ¿Existe un compromiso verdadero por construir la paz? ¿Realmente se está haciendo algo para evitar conflictos?

Las asociaciones, infinidad de ellas, tienen objetivos, planes, proyectos. Algunos se realizan, otros, quedan en eso, simples planes.

Con tristeza observamos que los conflictos aún persisten y se convierten en verdadera amenaza para la paz mundial. Cómo promover la paz cuando no hay respeto alguno hacia nada y hacia nadie.

La humanidad vive momentos difíciles, muy difíciles y una de esas situaciones es la migración. A veces necesaria: esa que empuja a los seres humanos a desplazarse de su lugar de origen dejando todo, porque han perdido algo muy importante: su libertad. Esa libertad coartada por individuos que llegan al poder y se consideran dueños de la voluntad de un pueblo y de las instituciones.

Dictadores han existido y existirán, sin duda, mientras haya individuos que no respeten a los demás y solo los guíe la ambición y las ansias de poder y dominio.

Migración siempre ha existido. No es nada nuevo. La diferencia es que ahora se ha acentuado más por causas justificadas, como la mencionada o por razones de trabajo propiciada por las mismas empresas que mueven a sus empleados y sus familias.

Sin embargo, lo que se está observando ahora en nuestro país, no es precisamente una migración necesaria, por supuesto que no.

Lo que se está padeciendo es una verdadera invasión, que promueven individuos con intereses muy definidos.

Desde hace tiempo ya se venía advirtiendo acerca de los movimientos de ilegales que entraban a nuestro país por la frontera sur con Guatemala. Sin embargo, nadie hizo caso del problema que ocasionaría el permitir el ingreso sin control alguno de tanta gente, proveniente de países centroamericanos.

“Vienen huyendo de la guerra” decían; yo me preguntaba ¿cuál guerra?. “Van a buscar oportunidades en Estados Unidos”, “mejores condiciones de vida”, decían los defensores de los derechos de los migrantes. Sin embargo, en ningún momento les dieron la certeza de poder ingresar a la Unión americana con una visa de trabajo que garantizara poder cumplir su sueño.

No, señores, no se ha sabido que algún gobernante haya pedido apoyo al gobierno de Estados Unidos para enviar trabajadores.

Lo que se está viendo es una verdadera invasión a nuestro país y el gobierno lo está permitiendo. Invasión que bien puede provocar desestabilización. ¿Qué intereses hay detrás de todo lo que está sucediendo? ¿Por qué México está apoyando a las caravanas? ¿Es acaso un distractor como los que acostumbra el gobierno enviarnos? ¿Qué nos espera?

Tanto Peña Nieto como López Obrador tienen responsabilidad al permitir el ingreso de las caravanas. Los dos saben perfectamente que cruzar a Estados Unidos no será fácil, no obstante, han facilitado el arribo de miles de personas a la frontera norte.

Se ha permitido que la Policía sea agredida, por lo tanto, humillada; que ensucien las calles, que desprecien comida y hasta la tiren. Permitido también que vengan a imponer condiciones, qué comer, dónde quedarse y más y más absurdos que no corresponden a personas con necesidad.

Cualquiera, que realmente tenga necesidad, agradece lo que se le da con gusto y generosidad, no lo desprecia.

No basta el discurso oficial, mentiroso, dándoles la bienvenida a todos los que llegan. ¿De qué se trata?

¿Con quÉ recursos se va a financiar la estancia de miles de individuos? Y si hay dinero ¿Por qué no apoyar a nuestra gente? ¡Por favor! No seamos “farol de la calle y obscuridad de la casa”.

Nadie tiene que venir a decirnos lo que debemos hacer en nuestra casa. Y México es nuestra casa común, la que debemos cuidar, defender si es necesario. Aquí nada tienen que hacer los supuestos defensores de derechos humanos, que lo único que han hecho es entorpecer la justicia al construir un clima adverso con enfrentamientos.

Si tanto defienden los derechos de quienes vienen en las caravanas ¿Por qué razón no denuncian las condiciones de vida en los países centroamericanos? ¿Por qué no denuncian la corrupción de los gobernantes que da origen a la miseria? Pretender que México resuelva los problemas ajenos, es absurdo, como lo es también el que lo haga partícipe de un posible conflicto internacional.

Los mexicanos tenemos derecho a vivir en paz.

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