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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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21 Febrero 2016 05:06:52
Militares van por todo
“Si la gente quiere, los soldados regresan a sus cuarteles, pero si van a seguir en la calle para combatir la inseguridad, es necesario que se les concedan facultades legales semejantes a las de la Policía Federal”, le dijo a quien esto escribe el general de Brigada, Jens Pedro Lohmann Iturburu, comandante de la Sexta Zona Militar con sede en Saltillo.

El mensaje es claro: desde el sexenio de Felipe Calderón, el Gobierno involucró al Ejército en responsabilidades civiles y la presencia de las Fuerzas Armadas se volvió común y hasta familiar para los ciudadanos, pero ahora los militares pretenden formalizar esa relación.

Los militares aseguran que no pretenden enraizar su presencia en la vida civil, pues hacerlo sería tanto como aceptar el fracaso del Estado mexicano para garantizar la seguridad por unas vías que no sean las de las Fuerzas Armadas, “pero en este momento y ante las circunstancias que privan es muy importante que tengamos un marco jurídico que nos permita actuar con la contundencia que podemos actuar”.

“¿Qué facultades estarían buscando?”, se le preguntó a Lohmann, quien fue jefe de Estado Mayor de la Tercera Brigada de Policía Militar con sede en San Miguel de Los Jagüeyes, Estado de México; comandante la Fuerza de Reacción y Alerta Inmediata de la Policía Federal y comandante de la 37 Zona Militar de Santa Lucía, Estado de México.

“Las mismas de la Policía Federal Preventiva. No es difícil para el Ejército hacer el trabajo, pero no contamos con el marco jurídico; le echamos ganas a lo que sea, pero no tenemos las facultades. Quien investiga es la Policía, nosotros no estamos facultados para investigar, por ejemplo, estamos como auxiliares de las autoridades estatales y municipales. Tiene que ser un poco en todo el ámbito de lo que están facultadas las policías…”.

La presencia militar creció de manera exponencial en el territorio mexicano, que estuvo o sigue bajo el dominio del crimen organizado.

En Coahuila, con el apoyo del Gobierno del Estado, se levantaron las instalaciones del 105 Batallón de Infantería en Frontera y en mayo se va a inaugurar el cuartel del Regimiento de Caballería en Piedras Negras.

También se construyen bases militares en Candela, Juárez, Hidalgo, Guerrero y Allende.

En Escobedo, Nuevo León, el viernes se inauguró la Cuarta Brigada de la Policía Militar en un complejo que comprende tres batallones de ese agrupamiento y uno de las fuerzas especiales del Ejército, con la idea de incrementar los patrullajes en el noreste del país.

Si bien las Fuerzas Armadas tranquilizaron las calles –por lo menos en Coahuila–, organismos como Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) advierten que la militarización de la vida civil está ligada a la violación de las garantías individuales.

“La participación de
las Fuerzas Armadas en las labores de seguridad pública aumenta las violaciones a los derechos humanos”, advirtió el organismo, quien cita ejemplos como el de Tlatlaya, Estado de México, y el de Jorge Mercado y Javier Arredondo, alumnos del Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, que en 2010 murieron durante un tiroteo entre militares y pistoleros.

En Coahuila también
hay ejemplos que se deben destacar, como la violación masiva de mujeres en bares de la zona de tolerancia de Castaños, donde los responsables fueron militares asignados al resguardo de paquetes electorales en Monclova, en 2006.
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