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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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12 Agosto 2018 04:00:00
Mirar a través de las ideas
El ajedrez es uno de los deportes más incluyentes que existen: no impone diferencias por sexo, raza, condición social o edad. Tampoco establece limitantes físicas. Incluso los ciegos pueden jugar, con tablero ligeramente modificado que deja abiertas todas las posibilidades de análisis, cálculo y estrategia, sin reparar en los obstáculos visuales.

El ajedrez braille está diseñado para que personas con discapacidad visual disfruten del juego ciencia sin complicaciones: a través del tacto y de las ideas. El tablero tiene orificios sobre cada escaque y las piezas poseen un ancla que ayuda a fijarlas y que el jugador  pueda pasar las manos sobre ellas sin temor a derribarlas. Para diferenciar entre un bando y otro, las piezas negras tienen un clavo de metal en la cabeza.

Este método de juego se ha popularizado, que incluso existen olimpiadas mundiales organizadas por la International Braille Chess Association (IBCA), que se encarga de emitir la convocatoria donde participan equipos de ajedrecistas débiles visuales de todo el mundo.

Del 20 al 31 de julio pasado, se disputó en Sofia, Bulgaria el campeonato mundial que reunió a 16 países. Los ganadores fueron Rusia, en primer puesto, Polonia, en segundo, y Ucrania en tercero.

La selección de Venezuela, único país latinoamericano en asistir a la justa, obtuvo el sexto lugar. El equipo estuvo conformado por Víctor Abiad, Édgar Rivas, Harlen Otero, Aarón Muñoz y el IM Aníbal Gamboa, quienes lograron superar a potencias como la India, séptimo puesto, España, noveno y Gran Bretaña, treceavo.

Pero no es la primera vez que los venezolanos conquistan los primeros lugares; apenas el año pasado terminaron en noveno lugar de entre 27 contendientes en el mundial por equipos celebrado en Macedonia; y en 2009, Daniel Pulvett –también venezolano–, se coronó Campeón Mundial Juvenil de ajedrez para ciegos y débiles visuales, en el torneo de Estocolmo, Suecia.

Si la cuarta transformación nos convertirá en Venezuela, ya hay buen lugar por donde podíamos empezar: a través la inclusión, del deporte y el apoyo necesario para que los atletas logren destacar en la escala mundial.
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