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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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03 Diciembre 2017 04:10:00
Mis ramos de flores
MIS QUERIDOS AMIGOS: estamos a días de que se termine este año, y me vienen sentimientos de gran alegría y a la vez de nostalgia por los seres amados que ya no están conmigo ahora, y otros que han partido a mejor vida.

Pero feliz de haber vivido y amado.

Hoy les hablaré de algo que siempre me ha encantado en la vida: recibir flores, y la verdad no puedo quejarme, me las hacen llegar todo el tiempo, sea una sola, un ramo o arreglo floral.

El primero fue uno pequeñito, pero aún recuerdo su aroma, eran hortensias, siempre me ha encantado su olor, pues mi abuelita materna y mi mamá siempre han tenido en su jardín o en macetas.

Las hortensias son blancas , ¡vaya que tienen un olor tan rico!, me transporta a uno de los mejores momentos de mi vida, tenía 14 años, me pidió el papá de mis hijas que fuera su novia, un 2 de noviembre.

Cuando mi hija Verito tenía 14 años, un 10 de mayo, llegó con una hoja de máquina con una rosa dibujada con un bello mensaje: “mamá, cuando esta flor se marchite te dejaré de querer”. Aún la conservo intacta.

Cuando cumplió 18 años, llegó a mi oficina con un ramo de flores de todos colores, eran garberas, son muy delicadas y tan bellas. Me dijo que también yo cumplía los mismos años de haberme estrenado como mamá, y pues ya se imaginarán, era un mar de emociones y llanto, ya que unos días atrás había tenido un grave accidente automovilístico, así que era un milagro de Dios que estuviera con vida.

Cuando enfermó aun dejaban entrar a los cuartos flores, Benjamín y las niñas llegaron con un bello ramo.

Luego llegaron varios arreglos florales a mi casa, muy lindos, de personas muy amadas por mí, entre ellas, las de mis compañeros de trabajo, eran color lila, recuerdo, (me encanta el morado), así que pensaron que las lilas serían de mi agrado, no saben cómo alimentaron mi alma, venían con una tarjeta que aún conservo, así como su entrañable amistad, son parte de mis actuales tesoros de vida.

Así mismo de un ángel en mi vida y de mis hijas con una nota: “ánimo muñeca, la vida sigue”, que todavía está en el cofre de las notas valiosas.

Uno de rosas blancas en un florero, inesperado totalmente en un cumpleaños hace ya como 10 años de un pretendiente que tuve en la secundaria, e inesperadamente llegó.

Una flor que me dio mi hija Andrea cuando en momentos difíciles me llegó un trabajo, y me dejó un tulipán amarillo en mi almohada, ella sabe que amo los tulipanes, venía con una notita: “mamá: felicidades por tu nuevo trabajo”.

Cuántos bellos recuerdos, cada una de esas bellezas que Dios nos regaló, tan delicadas, con un perfume exquisito, y que no sólo alegran la mirada y dan vida al lugar donde las coloca uno, sino también iluminan el alma.

Las miro a cada momento, para mí son como bebés, no puede dejar uno de verlos, así son las flores para mí. Son tan amadas, pues sólo Dios, tan maravilloso, pudo crearlas tan magnificas por amor y para nosotros.

Habrá personas a las que no les guste que les regalen flores, pero a mí me encantan, casi siempre hay flores en mi hogar, si no son para mí, son para algunas de mis hijas.

Le llegó un ramo a la más pequeña, Estefanía, de 100 rosas rojas, que divino se veía, lo más bello es el sentimiento que nace en las personas dentro de su corazón para obsequiarlas.

Y ni se diga una florecita que me obsequió el hijito de una querida amiga, Andresito, que yo le digo Emanuel (que esa es otra historia), y significa Dios con nosotros”, llegó emocionado y me dio una de esas florecillas que le soplas y vuelan las pelusitas.

Cuántas historias lleva uno en el alma de cada flor que nos han obsequiado, pues sin duda llevan un sentimiento muy profundo, unas de amor, otras de amistad, de amor fraternal y filial, de compañerismo otras, y la intención siempre es bella. Guardo los recuerdos de cada flor que ha llegado a mi vida. Mis hijas para mí las flores más bellas de mi jardín.

Cuando Verito, la mayor, cumplió 15 años, le escribí un breve pensamiento que le puse en los separadores que se acostumbraban dar en misa, bueno, creo que aún, que dice así:

MI FLOR: “Mí jardín de botones está lleno, mi pequeño botón pronto será flor, flor bella, flor linda, mi flor, frágil rocío, más frágil flor, en octubre brotó… Cuánta alegría a sus padres brindó, con su sonrisa nos derritió, Dios cuida a mi flor, no permitas que el tiempo la marchite, mas ayúdame a regarla de amor”. A mi mamá le encanta que le llevemos baritas de nardo, así le decían a su mamá, muy bellas, espigaditas, cinturita de avispa en sus tiempos mozos ambas, así como a mis hermanas. Bonita herencia.

Reciban un abrazo fraterno, has ta la próxima, bendiciones, su amiga y terapeuta, Verónica, así se llama también una flor.

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