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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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21 Enero 2017 04:08:00
Mochila segura ¿y qué más?
Lo ocurrido en un Colegio privado en el vecino estado de Nuevo León, donde un joven aficionado a la cacería utiliza un arma de su padre y dispara a su maestra y a varios compañeros, generó en todo el país genuinas muestras de solidaridad, temor, tristeza y preocupación. La tragedia que tantas veces vimos en las noticias de otros países, muy frecuentemente de Estados Unidos, se presentó el pasado miércoles en territorio nacional; y con la tragedia un cúmulo de interrogantes, entre las cuales sin duda el ¿qué hemos hecho mal? y ¿qué hay que llevar a cabo?.

Creo que hay que partir de una premisa insoslayable: vivimos en una sociedad muy distinta a la de hace tres décadas: la conformación familiar es diferente: con menos hijos y más divorcios, la participación de la mujer en la vida laboral es hoy en día muy importante (y eso es muy bueno), el acceso a la información de las nuevas generaciones ocurre desde los primeros años de su vida, las iglesias se encuentran en una grave crisis (en algunas sus líderes religiosos dedican más esfuerzos a promover el odio que a practicar el amor), los medios de comunicación promueven el morbo y la desinformación, hay una gran campaña que surte efecto para minar todo tipo de autoridad: civil, escolar, familiar; se promueve la violencia, hay una apología del hombre “malo”, “rudo”, “salvaje”. En pocas palabras es muy distinto el siglo 21 del siglo 20; y lo bueno del ayer hoy no aplica, no hay forma de regresar el tiempo.

Ante el grave acontecimiento se plantea volver al programa “mochila segura” y quizá sea correcto. Más -y mejor- aún se habla (al menos en Coahuila) de generar acciones tendientes a fortalecer la formación de directivos y maestros y afianzar la comunicación con los padres de familia.

Se requiere más.

Es preciso dejar en claro que la escuela puede coadyuvar en la solución, aún cuando el origen del problema se encuentre en otro lugar. Pero para ello la escuela necesita recursos humanos y materiales y la figura del maestro debe fortalecerse. No se vale que por un lado queramos que el profesor resuelva los problemas de la sociedad (la violencia desmedida, la obesidad, los suicidios) y a la par de ello se establezcan reiteradas críticas a la labor docente al grado de desprestigiar al gremio y con ello desautorizarlo.

Las instituciones educativas deben contar en número suficiente con personal especializado en psicología. Entre dicho personal y los docentes deben intentar distinguir los síntomas del desequilibrio de cualquier alumno.

El contacto de los padres con la escuela tendría que ser obligatorio; y en ese sentido las empresas, los comercios y las oficinas debieran, por ley, dar las facilidades necesarias a los padres de familia para acudir al llamado de los maestros

Asimismo, consideró que tres grandes campañas se debieran llevar a cabo.

La primera de una amplia comunicación entre padres e hijos. Un diálogo permanente que involucre los sentimientos y que genere las consultas y las orientaciones de especialistas.

La segunda campaña debiera girar entorno a un conjunto de valores humanos como el amor, el respeto, la humildad, la solidaridad y la paz.

Y por último, me parece que habría que hacer una gran campaña por el respeto a todos los seres vivos, los animales son nuestros compañeros en este planeta y eliminarlos por simple diversión es un paso previo a pensar que podemos acabar con nuestros semejantes.

Creo que el primer paso es reconocer que estamos mal. Y después entender que vienen tiempos muy difíciles, que serán catastróficos si no actuamos con inteligencia.
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