×
Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
ver +

" Comentar Imprimir
01 Febrero 2018 04:00:00
Monstruoso éxito
“Ya no hay boletos”, nos dijo determinante la señorita de la taquilla. Le lloré, le supliqué y le dije con voz lastimera que a pesar de la hora de la noche, del frío y del dolor de mi pierna por la ciática decidimos ir al cine. “Nos urge un bálsamo para el alma, y eso solamente nos lo puede proporcionar La Forma del Agua, de Guillermo del Toro”, le comenté con cara compungida. “Nada más tengo dos lugares, en la primera fila”. Dijimos que sí, que ambos éramos miopes y sordos. Cinco minutos después, con nuestra respectiva caja de “palomitas”, empezamos a ver la película que ha tenido un monstruoso éxito como ganadora de los Globos de Oro por mejor dirección y mejor banda sonora, 12 nominaciones a los Premios BAFTA (el Oscar británico), mejor dirección y mejor película en los premios Critics Choice en California, premiada en Venecia con el León de Oro y candidata al Oscar en 13 categorías, entre ellas mejor película y mejor director.

Hacía mucho tiempo no veía una película que me conmoviera tanto, que me tocara tantas fibras en lo emocional, intelectual, pero sobre todo, en lo sentimental. Poco a poco, me fui enamorando del monstruo, esa criatura anfibia capaz de sentir ternura, amor y compasión por Elisa (Sally Hawkins) quien es muda, vive sola y trabaja como limpiadora en un laboratorio. “Él me ve y no le doy pena por ser ‘incompleta’”, expresa emocionada. Mientras friega los pisos, Elisa piensa en el ser extraño, de ojos bellísimos, labios sensuales y sin duda el más humano de todos los personajes de la película. Ahora, ella ya tiene en quién pensar mientras se masturba como suele hacerlo todas las mañanas. “Hay que hacer el mundo lo suficientemente reconocible como para anclarnos en una realidad y lo suficientemente mágico como para transportarnos fuera de ella”, dice Guillermo del Toro, y eso fue exactamente lo que sentí a lo largo de casi 2 horas. Su película me sacó de la realidad y me metió en un mundo mágico con el que me conecté de inmediato.

Todo es de calidad en la película de Del Toro: la actuación, el guion, la trama, el vestuario, los diálogos, la fotografía, la manera en que está tratado el sexo, el humor, la maldad, la bondad y los años 60, la época de la Guerra Fría en Estados Unidos. “Hablar de ‘hacer América grande de nuevo’ es como regresar a esa época. Racismo, clasismo... Nos enfrentamos a los mismos problemas”, comentó Del Toro en Venecia.

Fue desde la infancia del cineasta donde empezó a formarse la mitología de su mundo. Cuenta que su fantasía arranca en la cuna en donde tenía sueños y pesadillas muy lúcidos. Desde donde observaba un tapete verde de lana muy peludo. El bebé veía un mar de dos verdes, un mar que se movía y que estaba esperando que se bajara de la cuna para atraparlo. Juraba que había monstruos en su clóset. Dice Del Toro que un día hizo un pacto con ellos y les dijo: si me dejan ir al baño, me haré su amigo. A partir de ese día, los monstruos se volvieron como un santoral. De allí que Guillermo del Toro viva en dos casas, la de su familia y la de sus monstruos. “En la televisión pasaba una serie con un mutante calvo y ojos gigantes. Siempre desde la cuna empecé a gritar. Mi psicoanalista me dijo posteriormente que eso me creó una especie de síndrome de Estocolmo”, dijo públicamente en Lyon. Además de ser amante de seres que viven en un mundo mágico, es un trabajador incansable. “Esto es algo que siempre hablo con mi mujer: ella me dice que trabajo como un animal y que tendría que descansar. Y yo le digo que llegará un momento (y no tengo dudas de ello) en que no me contratarán más (...). Ese momento va a llegar y sé que pensaré: ‘Joder, qué bien no haber tenido ni un puto día de vacaciones’. Porque mi gran desgracia es que mi trabajo es como unas vacaciones para mí” (El País Semanal, 14/07/13).

Hay que decir que Guillermo del Toro reconoce que su mexicanidad ha sido fundamental en su trayectoria, sin embargo también es muy crítico de lo que sucede en nuestro país: “Me encantaría sentarme con la clase política y prenderles el fuego para que hubiera voluntad histórica, no nomás voluntad de robar. A muchos de nosotros nos van a olvidar, pero a ellos, las chingaderas que hacen las va a recordar la historia” (Reforma, 10/03/15).

No, al monstruo de la fantasía, Guillermo del Toro, no lo olvidaremos nunca.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5 6