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Vicente Bello
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06 Septiembre 2018 04:00:00
Morena ya baila con los verdes
Dos votaciones sobre lo mismo en una asamblea –en la primera, negándole a Manuel Velasco la licencia temporal para dejar el encargo de senador, y en la segunda sí concediéndosela para regresar a Chiapas a concluir hasta diciembre su función de gobernador- reventaron los diques en el Senado, este martes 4 de septiembre de 2018, y también casi han reventado –al menos en las redes sociales- a los coordinadores de Morena, Ricardo Monreal en el Senado y Mario Delgado en la Cámara de Diputados.

Tanto Monreal como Delgado juraban y perjuraban un día después (ayer) que nada ha tenido que ver este permiso infame a Velasco para dejar la senaduría de aquí a diciembre, con la cesión del PVEM –el partido del mandatario chiapaneco- de cinco de sus diputados a la bancada de Morena, para que ésta terminase ayer por la tarde con 256 diputados integrantes.

Con ese rebase y escape hacia la mayoría absoluta –serían suficientes 251- el grupo de Morena de golpe ha mandado a la porra al PAN y al PRI. En los tres años de la 64 Legislatura incipiente, el coordinador de la bancada de Morena podrá por ley presidir la Junta de Coordinación Política, ese órgano de gobierno que desde 1999 el PRI y PAN siempre se repartieron, a veces invitando al PRD, y desde donde hacían cera y pabilo de las dos Cámaras del Congreso de la Unión.

Lo que sorprendía ayer es que el partido emblemático del movimiento que llevó a la presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador se acaba de aliar nada menos que con el partido que más ha sido acusado de ejercer la prostitución política. El más mercenario. Y esto es decir mucho, cuando ahí están los historiales vergonzantes del PAN, PRD y del mismo PRI.

Una pregunta hecha ayer a Arturo Escobar, por una reportera, llamó la atención y puso en guardia a muchos dentro y fuera del Congreso de la Unión: ¿A quién responderán esos cinco diputados del verde ahora en Morena?
Y respondía Arturo Escobar: “Van a integrar de manera oficial a Morena; pero son militantes del PVEM; tendrán esa duplicidad. Se disciplinarán a la agenda del Partido Verde”.

Contradecía Escobar a Delgado, que en la víspera había asegurado que los que lleguen a la bancada mayoritaria deberán responder a la agenda de Morena. Y a nadie más.

Pero, ¿qué sucedió el martes 4 en el Senado de la República?

Primer acto: El Pleno fue informado de que Manuel Velasco Coello, gobernador con licencia de Chiapas y recientemente ungido senador, solicitaba licencia temporal para dejar el Senado y regresar a la gubernatura. Acorde con una chicanería jurídica que recientemente prohijó él mismo, arrodillando al sumiso Congreso chiapaneco para que reformase la Constitución local con el propósito de que éste fuese y regresase. Y como fue.

Entonces pidió la palabra Xóchitl Gálvez Ruiz, panista hidalguense que llegó al Senado montada en el PRD. Sin rubor a su propio historial, Xóchitl dijo: “El hecho de que en un país democrático, un gobernador haga que se modifique la Constitución, y que en un solo día logre que un Congreso sin contrapesos dé entrada a la iniciativa, la remita a comisiones, la turne al Pleno, la apruebe, y que en ese mismo día obtenga la aprobación de los cabildos nos obliga a pronunciarnos a la extensión, como grupo parlamentario, sin soslayar que el compañero está en su derecho de solicitar licencia”.

“(Pero) si, además, esta reforma es un traje a la medida para que una misma persona pueda ocupar a la vez dos cargos de elección popular y que en un hecho inédito pueda reunir en una sola persona el cargo de gobernador constitucional y sustituto de sí mismo, violentando el espíritu del Constituyente Permanente, sería otra razón para nuestra abstención”.

Y opinó Blanca Estela Piña Gudiño, senadora de Morena: “No podemos seguir permitiendo que las leyes se modifiquen para el beneficio de grupos políticos y de poder. Las modificaciones aprobadas en Chiapas representan un nuevo exceso en contra de la ciudadanía, ya que dichas reformas se hacen como un traje a la medida para beneficiar a Manuel Velasco Coello”.

Y apostillaba: “Esto también es una muestra de que no se ha terminado de entender la voluntad del pueblo de México, la cual quedó de manifiesto el pasado 1º de julio en el sentido de construir nuevas prácticas en la política para que la orientación de todas nuestras acciones sean en el bienestar de la población y no de los políticos en turno. Es por eso que mi voto ante esta petición es rotundamente en contra”.

Y en contra del permiso que pedía Velasco votaron entonces casi todos los de Morena.

El güero chiapaneco se puso blanco como cera. Pero no cejó. Ah poco, se vio muy junto con Ricardo Monreal, ahora presidente de la Junta de Coordinación del Senado. Y fue la Junta la que, dos horas después, returnó la misma solicitud al Pleno.

Si la volvía a solicitar, decían panistas como José Erandi Bermúdez y Gustavo Madero, estaría en su derecho. Pero, guardando las formas, los procedimientos… hubiera podido ser en la sesión próxima. Pero no. A Velasco le urgía.

Y entonces ocurrían los trastabilleos de Morena. Verbigracia: Higinio Martínez decía: “Lo que pasó atrás es otro asunto, aquí estamos hablando del derecho a la licencia”…

Y sucedió entonces que Morena votaba en pro, desatando tempraneramente los diques por donde las críticas sorprendentemente le han dado una gran arrastrada.
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