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Federico Muller
Federico Muller
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18 Mayo 2018 04:00:00
Movilidad social en México
Mientras que Oxxo sigue creciendo y abriendo tiendas en Saltillo y en toda la Región Sureste, así como remodelando algunas que ya eran Oxxo Gas con nuevos logotipos e imagen, su competencia 7-Eleven está pasando por un periodo de contracción muy serio.

En los periodos de acelerado crecimiento económico del país, que se pueden considerar como postrevolucionarios, dirigidos por un partido político monolítico y único en los hechos, el PRI. De 1954 a 1970, la generación de jóvenes que nacían en ese lapso de tiempo, y muy probablemente también sus hijos alcanzaban, en un gran porcentaje, la movilidad social en la pirámide que en México delimita las clases socioeconómicas por el nivel de ingreso que perciben.

Como docente de la universidad pública ya por varios años, me ha tocado escuchar de muchos estudiantes, externar con entusiasmo que eran los primeros de su familia que llegaban a la universidad a estudiar una carrera profesional; sin lugar a dudas, también se presentaban muchas posibilidades de que concluyeran su formación, y su estatus económico sería mejor que el de sus padres por las oportunidades que había de colocarse en el campo laboral, con mejores percepciones salariales, que sus progenitores, que generalmente eran hombres y mujeres trabajadores con escasa preparación académica.

La clase media mexicana se ensanchaba, nutriéndose de un buen número de nuevas familias que abandonaban las clases económicas más precarias de la sociedad. Los expertos en la materia no se ponen de acuerdo si el ascenso social, por la vía legal y del esfuerzo, se terminaba o al menos se limitaba, en gran manera, en el país a partir de los años 90 del siglo pasado (20). Que se puede atribuir al cambio de modelo económico que adoptaba el país, el de promoción de exportaciones, que si bien es cierto ha favorecido a ciertos sectores de la economía, los de “vocación” exportadora ha desplazado a muchos trabajadores a la economía informal e improductiva. Que forman parte de los 53 millones de pobres que viven en el país, alrededor del 42% del total de la población nacional. La pobreza como herencia. Las evidencias estadísticas acerca de la movilidad social son recientes, antaño no se registraban este tipo de movimientos, ahora, también lo llevan a cabo organizaciones privadas, como es el caso del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). Quien recientemente publicaba un estudio sobre la movilidad social en México, la cual presentaba un considerable freno en el escalamiento social; según el CEEY, de cada 10 mexicanos que nacen en el país en el seno de una familia pobre, solamente tres podrán salir de la pobreza y ascender a mejores posiciones socioeconómicas, el resto están destinados a morir pobres.

Así de lapidaria es la estadística, que maneja esa organización. Por otra parte, la movilidad social en Estados Unidos es mayor a la de México, 4 de cada 10 estadunidenses no avanzan en mayores logros económicos durante su vida productiva, mantienen el estatus de pobre. Ingreso y remuneraciones salariales. Existen varios indicadores económicos que pueden explicar la concentración del ingreso y la desigualdad en las percepciones económicas en el país, uno de ellos es el PIB por el pago a los factores de la producción; es decir, del ingreso nacional, cuanto absorbe el trabajo, lo que se paga por salarios, en ese sentido las estadísticas muestran que la participación de la mano de obra ha venido descendiendo después de los años 70. Por ejemplo, en 1989 las remuneraciones de asalariados ocupaban el 28.8% del ingreso, mientras que en 2016 eran de 26.6%. En cambio, las ganancias al capital han aumentado considerablemente en ese mismo lapso. Se ha presentado una especie de transferencia perversa de remuneraciones salariales a capital.
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