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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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06 Marzo 2018 04:00:00
Mr. Del Toro
Desde que Trump es Presidente, nunca las relaciones con Estados Unidos habían estado tan tirantes y, sin embargo, gracias a Mr. Del Toro, México nunca había estado tan presente en el país vecino. “Yo soy un inmigrante”, dijo el galardonado como mejor director y cuya película La Forma del Agua fue seleccionada también como la mejor película, la mejor diseño de producción, la mejor música original y nominada 13 veces. Más adelante Del Toro dijo: que el arte tiene el poder de borrar las líneas en la arena entre gente de diferentes orígenes étnicos. “Debiéramos continuar haciendo eso cuando el mundo nos dice que hagamos esas líneas más profundas”. En realidad a nadie le sorprendieron los cuatro Oscar que recibió el director mexicano, dado que había ganado varios honores en otras ceremonias de la industria cinematográfica. “Por lo que era una figura omnipresente y muy entrañable en el circuito de los festivales de cine. Esta victoria significó que Mr. Del Toro finalmente ganó la aceptación de Hollywood, después de haber sido visto simplemente como un director de películas de horror durante gran parte de su carrera” (New York Times).

Hemos de decir que la ceremonia número 90 de la entrega del Oscar se caracterizó por los mensajes contra la violencia sexual y la política antiinmigrante de Trump. Las denuncias de #MeToo no podían faltar en una noche tan especial transmitida alrededor del mundo, a través de un video anunciado por tres víctimas del productor Harvey Weinstein, tres artistas de Hollywood: Ashley Judd, Salma Hayek y Anabella Sciorra. Esta última explicó que desde el otoño pasado: “ahora todo el mundo tiene una voz para expresar sobre un tema que ha existido desde siempre y no nada más en Hollywood, sino en toda la sociedad”.

En cuanto a la entrega del Oscar, hacía mucho tiempo que no vibraba tanto. Tanta presencia mexicana en el Teatro Dolby, con artistas como Gael García, Natalia Lafourcade, Salma Hayek y Eugenio Derbez y la película Coco, me hacía sentir orgullosamente mexicana. Quería que mi patriotismo compensara un poco la vergüenza que me inspira en estos momentos mi país. Deseaba con toda mi alma que la estatuilla por la mejor película fuera para el mexicano. Sabía que la competencia estaba durísima y que había cuatro filmes espléndidos de los que todo el mundo hablaba aparte de la de Mr. Del Toro: Tres Anuncios por un Crimen, Las Horas más Oscuras, Llámame por tu Nombre y El Hilo Invisible. Mientras que Warren Beatty y Faye Dunaway esperaban que pasaran las escenas de las películas nominadas, mis manos empezaron a sudar. “En esta ocasión no se pueden equivocar este par de ancianos como les sucedió el año pasado”, pensaba nerviosa. Una vez que terminaron de pasar, finalmente Beatty abrió el sobre y dijo: “And the Oscar goes to ... The Shape of Water”. Como si hubiera sido impulsada por un resorte, brinqué de mi asiento y aplaudí, y aplaudí y aplaudí. Como yo, estaban, seguramente, millones de mexicanos. Quería ir al Angel, quería cantar el Himno Nacional y hasta quería escribir un tuit que dijera: “¡Viva México, cabrones!”, pero no lo hice porque luego se me echan encima las redes. Nada más escribí que quería brindar con litros de tequila.

Sé que a Guillermo del Toro le han llovido millones de felicitaciones y que el único que se abstuvo de celebrarlo fue Peña Nieto. No, no le habló el Presidente a un mexicano que “sí ha puesto el nombre de México en alto”, como se dice; a un mexicano reconocido mundialmente y a un mexicano que tuvo que irse a vivir a Estados Unidos porque las oportunidades de desarrollo en su ámbito son escasas en su patria, como le sucede a muchos, muchísimos artistas, científicos, empresarios, etcétera. Peña Nieto no lo felicitó porque Del Toro dijo, el año pasado, que el Presidente hacía todo lo contrario de lo que debería hacer, además que no le gustaba cuando el Mandatario lo felicitaba. He allí un rasgo infantil, mezquino y poco inteligente. Un verdadero estadista lo hubiera felicitado a pesar de todo. Más ahora que su partido está tan desprestigiado.

Esto a Mr. Del Toro lo tiene sin cuidado. Su largometraje ha conseguido 57.4 millones de dólares en Estados Unidos y 126.4 millones alrededor del mundo, de acuerdo con The Hollywood Reporter, y lo que se vaya acumulando a partir del Oscar.

Gracias, Guillermo del Toro, por haberme hecho sentir orgullosa de mi país, aunque fuera por un rato.
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