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Ricardo Alemán
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03 Enero 2019 04:08:00
¡Mueren los contrapesos…!
Así lo dijimos luego de que en una tragedia de aviación, perdieron la vida la gobernadora de Puebla y el jefe de los senadores del PAN, Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle.

Se trataba de dos potentes adversarios del Gobierno federal y, por tanto, contrapesos indispensables en democracia.

Hoy, un nuevo contrapeso llega a su fin. Y, no se trata de otro accidente aéreo sino de una tragedia política; el nepotismo.

Y es que a partir de 2019 podremos decir que la democracia mexicana tiene una Corte jefaturada por un Ministro Carnal. ¿Lo dudan?

Como saben, el ministro Arturo Zaldívar fue electo nuevo presidente de la Suprema Corte. ¿Y eso qué tendría de particular?

Que el nuevo jefe del máximo tribunal mantiene un conflicto de interés con integrantes del círculo íntimo del presidente López Obrador, a quien antaño llenó de elogios.

¿Imaginan si el jefe de la Corte hubiese sido uno de los grandes amigos de los presidentes Calderón o Peña Nieto? La escandalera habría provocado una paliza en redes. Hoy, sin embargo, vivimos el silencio de la complicidad.

Pero además, Zaldívar Lelo de Larrea es uno de los mejores amigos de la exministra Olga Sánchez Cordero, hoy secretaria de Gobernación. Otro eslabón del feo nepotismo en el nuevo Gobierno.

Por si fuera poco –como exhiben decenas de imágenes en redes–, el nuevo presidente de la Corte mantiene una estrecha relación con John Ackerman –aplaudidor de los peores dictadores del mundo–, e ideólogo del lopezobradorismo.

Apenas en julio, Ackerman difundió una fotografía en la que aparece flanqueado por al ministro Zaldívar, por su esposa, Irma Eréndira Sandoval –secretaria de la Función Pública–, y del abogado Netzaí Sandoval, a su vez, hermano de la funcionaria y, curiosamente, asesor del presidente de la Corte.

Por eso la pregunta. ¿Por qué pocos denuncian el conflicto de interés que existe entre el presidente Obrador, sus amigos y asesores; que a un tiempo ocupan la presidencia de la Corte, secretarías de Estado como Gobernación y la Función Pública y asesorías de privilegio al lado de los jefes de dos de los Poderes de la Unión?

Reprobable conflicto de interés que, por ejemplo, empezó a dar frutos en la persecución de adversarios políticos. Y es que organizaciones civiles han detectado campañas contra opositores a los que desde la Función Pública, la Corte y la PGR se arrincona para someterlos.

Según el directorio de la Corte, el abogado Netzaí Sandoval ocupa una plaza como Asesor I, al servicio del hoy presidente Zaldívar. El salario para ese cargo oscila entre los 81 mil y 104 mil pesos mensuales.

Por pura curiosidad se trata del mismo abogado que, en 2011, presentó una denuncia contra Felipe Calderón en la Corte Penal de La Haya, a partir del invento de “No más sangre” y que en marzo de 2017 acompañó a Obrador y a Ackerman a denunciar a Donald Trump ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Frente a tal nepotismo no es exagerado decir que asistimos a la muerte del último contrapeso; el contrapeso de la Corte.

Al tiempo.
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