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Dalia Reyes
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27 Julio 2018 04:00:00
Mujer paseada
Consideradas las tendencias posmodernistas surgidas tras la globalización ahora en pleno, el triunfo de la izquierda en México, la intriga vigente sobre cómo murió la madre de Luis Miguel y la cotización del dólar, se concluye que a usted, hombre soltero, lo que le conviene de verdad es buscarse una mujer paseada.

Ya alguien tuvo el valor no solo para amancebarse con una dama discurrida sino para hacer pública su elección en pleno entendimiento de semejante dislate: “A ti te quiero mujer, no le hace que seas paseada” dijo Ramón Ayala resaltando el “no le hace” como la marca que antecedía a ese enamoramiento atípico.

El cantante dejó claras, además, las aportaciones realizadas a esa unión, por si acaso fuese poco aceptar a una mujer con semejante currículo. Afirma en su magna obra de 77 palabras, que fue él quien le enseñó a amar considerando que su condición de paseada no le había enseñado asuntos menos carnales que la carne misma.

Cincuenta años después el panorama dio ya un giro copernicano: Tenga usted temor de la mujer guardada, porque habitar en la inopia trae consigo menos emergencias pero mayores riesgos. No es el prejuicio, el temor ni la inseguridad lo que se construye con la movilidad, sino la tolerancia, la apertura y la posibilidad.

Paseada, en el mundo globalizado –aunque en algunas cabezas localizadas lo sigue pareciendo- no es sinónimo de gamberrez, sino de capacidad, iniciativa, autonomía y preparación. Si reviso detenidamente esta lista, es explicable el terror de muchos caballeros ante la autosuficiencia, actitud que, cabe mencionar, se ha convertido ya en perfil de ingreso indeseable en la elección de pareja por parte de las mujeres.

Si todavía no doy suficientes argumentos para decidirse por esta clase de damas, puedo agregar lo siguiente: Cuando se está en una relación estable con un ejemplar así, el hombre puede estar seguro de que su pareja se queda por decisión y no por necesidad.

Como sea, si usted, caballero, le teme a la mujer segura, exitosa, productiva y con proyectos en la cabeza, quizá sea mejor mirar hacia esas chicas que, como las princesas de los castillos, han estado guardadas esperando por quien las rescate; las otras, en tanto, ya dieron cuenta del dragón.

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