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Dalia Reyes
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17 Agosto 2018 04:00:00
Mujer querendona
El título es evocación de un tema hermosísimo compuesto por Silvio Rodríguez. Si bien, él envía un mensaje de profundo amor, yo hago la pregunta literal a ciertos objetos cuyos servicios prestados en el pasado fueron invaluables.

Entre los objetos de marras, voy a mencionar mi calendario de cocina. Lo compré en una feria de libros y no precisamente porque tenía los días contados, sino por las atractivas fotografías acompañantes de cada mes. No eran modelos en bikini, en realidad son platillos “ad hoc” para cada época del año. En enero vienen los buñuelos con todo y receta; en febrero, gelatina del amor; para marzo y abril hay camarones y ensalada, respectivamente, y luego aparece el salmón –rosadito, rosadito- y así hasta diciembre y sus tamales.

Ninguna de las recetas preparé hasta ahora, en honor a la verdad, pero se veía muy lindo colgado a un ladito del refri. Guardarlo me resulta muy aparatoso porque ya no puedo consultar la fecha y, además, llené los cuadritos de cada día con un menú que me resultaba más fácil y económico que el de la foto.

Otra pieza difícil de largar es la agenda. Cada año, los impresores se esmeran más y más en crear bellísimas portadas; este tuve una con motivos tribales, cuyo fondo sicodélico abunda en verdes, rosa mexicano y naranjas tornasoles. Además, en su interior tiene grecas dibujadas y contiene tarjetitas con adhesivo ¿cómo podría cometer el crimen de tirarlo?

Debo confesar que los lentes del año 2000, cuyos aros hacían de ceros, aún permanecen en una cajita brillante, en el fondo del guardarropa. Un día quise tirarlos y apareció al mismo tiempo, en la tele, un comercial del IFE recordándome que si mi afiliación fue cuando usé esos anteojos, estaba yo bastante “out”. Me entró una nostalgia bárbara y decidí arrojarlos en otra ocasión.

Consideraré la posibilidad de hablar a los conductores de esos programas en donde dos desconocidos vienen a casa y venden en la cochera los sobrantes que habitan nuestros domicilios, aunque, cabe aclarar, no soy acumuladora, solo una mujer muy querendona.


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