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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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10 Marzo 2018 04:00:00
Mujeres con gran valor
Marzo es el mes seleccionado en el calendario para recordar a las mujeres de todo el mundo. La historia nos recuerda que más de 140 empleados de una fábrica en Nueva York quedaron atrapados entre el fuego y los escombros.

Aquel acontecimiento trágico ocurrido el 25 de marzo de 1911, en la fábrica Triangle Shirtwaist, donde más de 120 mujeres laboraban, cimbró a la sociedad, no solo de Estados Unidos, sino de diferentes países del mundo, la cual tomó conciencia de las condiciones laborales que se mantenían en esa época. Lo sucedido en la empresa textil fue el límite de lo tolerable.

Y lo fue, porque ya en 1908, como consecuencia de una huelga donde participaron 40,000 mujeres, otra fábrica textil fue incendiada dejando encerradas a 129 mujeres que perdieron la vida de una manera cruel e inhumana. La orden había sido dada por el patrón de las infortunadas trabajadoras.

¿Por qué las cosas suceden? ¿Por qué hay tragedias que lamentar? Quizás Dios permite que ciertos acontecimientos sucedan para que las personas reaccionemos ante la injusticia.

Porque una gran injusticia se cometió la primera vez, no podía ni se debía tolerar otra más. Al menos eso se creía. Buscando justicia para los trabajadores muertos, los responsables de la tragedia fueron imputados por homicidio culposo; sin embargo, tras un largo proceso, la “justicia” decidió que eran inocentes, sentenciándolos a pagar indemnizaciones de $75 dólares por cada trabajador fallecido.

Ese fue el precio que dieron los jueces involucrados en el proceso legal, a una vida humana. La miseria sin duda no está en la cantidad sino en el proceder de quienes tienen la “justicia” en sus manos.

Mujeres que murieron de una manera trágica, cuyos nombres permanecen en el anonimato, más no así una lucha justa por alcanzar mejores condiciones laborales. Una fecha, un mes que permite recordar el valor de las mujeres, su dignidad como personas, su gran sensibilidad como seres humanos.

La mujer, que ha estado presente siempre, en toda época
Como educadora en el hogar, formadora de una familia, de personas valiosas en la sociedad. Sin importar su propia preparación académica, tenían la habilidad y el suficiente sentido común para guiar y encauzar a los hijos por el camino del bien. Esas madres que dieron a la patria hijos buenos y de nobles sentimientos, después convertidas en adorables abuelas y auxiliares de sus hijas en la formación de su propia familia.

Esas valiosas mujeres que han dejado un legado en la sociedad, que sacaron adelante a sus hijos con mucho esfuerzo y sacrificio, en ocasiones con limitaciones económicas, pero que jamás claudicaron ante la adversidad. Por el contrario, ellas mantuvieron siempre de pie y unida a la familia. Ellas han constituido un verdadero ejemplo a seguir.

Mujeres trabajadoras, luchonas, aguerridas, que aún en tiempos de crisis no se dejaron vencer.

Mujeres creativas, emprendedoras, que de la receta familiar inventaron e iniciaron un negocio que con el tiempo se hizo próspero. Ellas, con su esfuerzo, trabajo y dedicación supieron salir adelante. Siempre al pendiente de sus hijos y su educación.

De ama de casa donde realizaba todas las tareas habidas y por haber, pasó a mini empresaria
Mujeres de diferentes épocas, con la misma esencia. Creadas por Dios quien confió en ellas como colaboradoras en su Plan Divino.

Marchas, manifestaciones alzando la voz para pedir mejores condiciones laborales por lo sucedido en la ciudad de Nueva York. Más tarde, la lucha se extendió para exigir sus derechos políticos. Quería participación en elección, haciendo uso de un derecho ciudadano de votar en las elecciones y poder también contender para ocupar algún cargo.

A través del tiempo las expectativas crecieron. Se ha hablado de igualdad, de equidad. En realidad, la mujer no ha deseado ser igual al hombre, pero sí tener las mismas oportunidades.

No podemos dejar de mencionar a las mujeres que, en cualquier parte del mundo, están enfrentando una enfermedad como el cáncer. Esas mujeres que a pesar de su sufrimiento y su dolor luchan por sobrevivir, porque aman la vida; guerreras invencibles que ponen su fe y su esperanza en Dios.

También hay que reconocer a quienes sufren maltrato, víctimas de la cobardía de quienes se dicen “hombres”. Mujeres humilladas, cuya dignidad es pisoteada.

Celebraciones hay y seguirá habiendo; discursos oficiales también donde se mencionen las cualidades de la mujer. En política, habrá seguramente más mujeres participando, algunas por la cuota de género más que por méritos propios.

Lo importante es que las mujeres avancemos y nos apoyemos unas a otras, para lograr una sociedad más justa y sensible al dolor y a las necesidades de los demás. No pensar solo en el bienestar propio sino en qué podemos hacer por los demás.

Mujeres con valor no solo son aquellas a las que se les menciona para satisfacer su ego. Mujeres con valor somos todas, porque todas de alguna manera hemos contribuido al bienestar familiar, social.

Una mujer con valor es aquella que lucha por sus hijos, por hacerlos hombres o mujeres de bien.

La profesionista, el ama de casa, la empleada. No importa cual tarea realice, siempre tratará y se esforzará por hacerlo bien.

Bendiciones para todas ellas.

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