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Redacción
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29 Junio 2013 03:00:37
Mundial y Olimpiadas
Por: Manuel J. Jáuregui

Una cantidad tremenda de conciudadanos viajaron a Brasil a apoyar a nuestra decepcionante Selección Nacional en la Copa Confederaciones.

Y fue precisamente de manos de uno de estos aficionados que vimos unos videos que tomó con su iPhone 5 en las afueras del estadio de la ciudad de Fortaleza cuando manifestantes y policías se enfrentaron.

Él y otros hinchas se toparon con el cerco policiaco al estadio y debieron escabullirse de balas de hule, gases lacrimógenos y bastonazos, así como caminar y correr unos 4 kilómetros para poder entrar.

Los manifestantes gritaban “reforma judicial”, los visitantes, “¡turistas!” y los policías: ¡pum, pum, pum!

La conclusión que no pocos de ellos se trajeron de sus experiencias como involuntarios “corresponsales de guerra” es que va a estar BIEN DIFÍCIL que Brasil pueda cumplir con su compromiso de ser consecutivamente sede de la COPA DEL MUNDO 2014 y de las OLIMPIADAS dos años después.

Obstáculos hay varios, no siendo menor el que el país carece de la INFRAESTRUCTURA necesaria para poder sostener DOS eventos de esta magnitud.

No hay suficiente transporte, vialidad, seguridad y servicios como para soportar a la población nativa y a las hordas de visitantes que eventos de esta naturaleza atraen.

Tampoco existen los suficientes recursos como para construir tal infraestructura en tan corto plazo.

No hay ni por dónde empezar: son tantas las carencias que erradicarlas será una ardua labor de décadas, si todo sale bien.

Las MANIFESTACIONES que han surgido y que no amainan, pese a que el Gobierno RECULÓ en sus pretensiones de incrementar el costo del transporte público, se han gestado, precisamente, porque el Gobierno brasileño ha invertido en estadios Y NO EN ELEVAR el bienestar de la población.

Está claro que no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo: no existen los recursos.

Existe por ahí una creencia -falaz a gusto de muchos- que siendo sede de los eventos es suficiente para accionar un detonador del crecimiento económico.

La Olimpiada en Grecia, entre otros, demostró justamente lo contrario: que un país puede quebrar porque la inversión en los Olímpicos les genera una carga de endeudamiento que la economía no puede soportar.

Tómese nota de que Brasil es un país que enloquece por el futbol, que posee estrellas fulgurantes que se han vendido a clubes extranjeros en alrededor de 70 MILLONES de dólares (Neymar al Barcelona)... ¡y la gente como quiera protesta en los jueguitos de la Copa Confederaciones!

¿Qué creen ustedes que sucederá durante el Mundial o la Olimpiada?

¡Brasil puede estallar!

Aun si su Gobierno tomara hoy PURAS DECISIONES ACERTADAS para reactivar la economía, erradicar la CORRUPCIÓN -la cual la gente conoce y denuncia por descarada- y responder a las exigencias ciudadanas, ¡no dispone de tiempo!

Para cuando rindan frutos estas medidas habrán pasado muchos años y Brasil no dispone de tanto tiempo.

En 12 meses estará metido en el Mundial y en 24 más en las OLIMPIADAS.

Hay mucha pobreza en Brasil y ésta es visible, más que en México incluso.

Las carencias y la desigualdad agobian a la gente, de ahí que exista una elevada tasa de delincuencia ordinaria.

No habiendo trabajo, gente desesperada se dedica a robar y a asaltar turistas.

Existen problemas de contaminación muy graves que están desatendidos, incluso en las playas de más renombre.

En fin, estos eventos han generado grandes expectativas en todo el mundo, las cuales es difícil que como país pueda cumplir Brasil, pese a la inmensidad de su territorio y sus abundantes recursos naturales.

Puestos en la balanza, son más los menos que los más, a juicio de quienes vivieron la experiencia de la CONFEDERACIONES, ensayo vil de los magnos eventos que se avecinan.

¿Qué irán a hacer los brasileños para poder cumplir con estos enormes compromisos?

No sabemos, probablemente cumplir apenas y a medias dejando al país endeudado y maltrecho, pero sí sabemos qué harán muchos de los mexicanos que fueron: ¡quedarse en casa y verlo por la televisión!

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