×
Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
ver +

" Comentar Imprimir
25 Agosto 2016 04:00:49
¡Nada con esa Iglesia!
“Ha llegado el momento de reconocer los signos de los tiempos, de tomar la oportunidad y de mirar lejos. Frente a los países subdesarrollados la Iglesia es, y quiere ser, la Iglesia de todos y en particular la Iglesia de los pobres”.

Hermosos conceptos que en 1962 expresara el humano pontífice Juan XXIII, tan cercano a las enseñanzas de Cristo. Pues sí, pero pésimo para la cristiandad: más tarde iba a llegar Juan Pablo II, socio de Reagan en la Guerra de las Galaxias, que procedió de inmediato a asesinar la Teología de la Liberación, esa que de divisa proclama que “el amor preferencial por los pobres es una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio la tradición de la Iglesia”.

El Sínodo de 1985: “Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia es más consciente de su misión al servicio de los pobres, los oprimidos y marginados. Brilla en esa misión el verdadero espíritu del Evangelio. Jesucristo declaró bienaventurados a los pobres, y él mismo quiso ser pobre por nosotros”.

Juan XXIII, benemérito: “Hoy más que nunca, ciertamente más que en los siglos pasados, estamos llamados a servir al hombre en cuanto tal y no sólo a los católicos: en relación a los derechos de la persona humana y no solamente a los de la Iglesia católica. No es el Evangelio el que cambia: somos nosotros los que comenzamos a comprenderlo mejor”.

Y los peligros de tomar partido por los pobres aquí y allá: una semana antes de que lo asesinaran, don Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador:

“¡No nos callen a través de la violencia; no continúen matando a los que estamos tratando de conseguir que haya una distribución justa del poder y las riquezas de nuestro país. Hablo en primera persona porque hoy recibí un aviso de que estoy en la lista de los que serán eliminados la semana que viene. Pero que quede constancia de que la voz de la justicia nadie la puede matar ya”.

La iglesia de Norberto vs la Iglesia de los pobres. La catedral y Los Pinos, abarraganados al perpetrar su obra negra. La iglesia de los Rivera, Aguiar y congéneres. Sigan con sus componendas, ayer entre Marta y Fox y hoy con una gaviota en su peña, y pronto habrá de ocurrir aquí lo que en alguna catedral sureña donde cientos de católicos pregonaron qué Iglesia desean:

“Queremos reunirnos en familia obreros, estudiantes y profesionistas, impulsados por la verdad del Evangelio. Queremos volver a ser una Iglesia del pueblo, como en el Evangelio, viviendo su pobreza, su sencillez y sus luchas. Por eso decimos:

No a una Iglesia de estructuras de compromiso político - Sí a una Iglesia libre, servidora de los hombres - No a una Iglesia comprometida con el Poder y la riqueza - Sí a una Iglesia que por su fe en Jesucristo y en el Hombre se arriesgue a ser pobre - No a una Iglesia que tiene miedo de afrontar la historia - Sí a una Iglesia valiente, que se compromete en la lucha por la auténtica liberación del pueblo.

Renunciamos a una Iglesia que hace alianzas con los poderes públicos, divorciada del amor, la justicia y la paz que predica. Buscamos esa fe activa que enlace al hombre con su mundo y se realice en él.

Una iglesia divina por tan humana, no la inhumana y politiquera de Norberto y Cía.

(Uf).
Imprimir
COMENTARIOS



top-add