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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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22 Junio 2018 04:00:00
Nadie quiere hablar de ello
A nadie le gusta pensar muy a futuro más que posiblemente en lo material, pero hay cosas que lo vemos todos los días al igual temas que le restamos importancia porque consideramos que son cosas muy lejanas.

Uno de esos es la vejez, siendo esto para muchos jóvenes mexicanos algo que nunca llegará, e injustamente son criticados duramente y tratados como personas que solo estorban en la vida.

En personal considero que los ancianos son la base de nuestra sociedad, también dicho de otro modo es la pirámide de nuestras comunidades, porque representan nuestra cultura y tradiciones, así como la misma religión e historia de cada región.

Es solamente a través de ellos, es decir, las personas de la tercera edad transmiten a nuevas generaciones a través de sus padres de los nuevos jóvenes la formación del carácter y valores.

Cada año incrementa el número de decenas de adultos de la tercera edad y a la falta de cultura para enfrentar los próximos años siendo ésta en un problema creciente que no se le ha puesto alguna solución a tiempo.

En muchos lugares el anciano se ve como una carga familiar porque pierden su capacidad física y teniendo en un futuro problemas de salud, su capacidad mental disminuye; para cerrar con broche de oro la misma edad los convierte cada vez más sentimentales, y tercos.

Después de haber entregado lo mejor de su vida, sus mejores años se convierte en un ser vulnerable, porque físicamente son más débiles, con menos capacidad de poder defenderse, ya no estamos hablando físicamente sino hasta verbalmente porque son ignorados o juzgados, como dirían por ahí “tíralo a lucas”, aprovechándose de que no pueden oír bien o claramente dejando la oportunidad para muchas personas de aprovecharse de ello y hasta ser motivo de mofa.

El maltrato comienza desde domicilio, es decir, en donde vive y siendo en la mayoría de los casos sus propios hijos o miembros de la familia como los nietos, o los mismos cónyuges.

No teniendo una cultura e información necesaria sobre qué hacer con ellos, en recientes años se ha incrementado una práctica en la que las personas de la tercera edad se la pasan en sus últimos años viajando.

Pero no precisamente en plan de vacaciones, sino que se van turnando entre los familiares de mandarlos en la casa de la nuera, primo, hermana, recorriendo todo el árbol genealógico y si se puede incluyendo hasta a los compadres.

Sin tomar consideración alguna que no tienen la fortaleza de una edad para estar viajando la mayoría de los casos llegan cansados y directos a dormir “arrecholandolos”, en un cuarto quedando en la mayoría de las veces en un segundo piso pero cuando despiertan quedan todos desorientados, no sabiendo ni donde queda el baño y alejados de las risas de los familiares por tenerlos apartados en un “seudohabitación” adaptado para arrumbar al abuelo o abuela, pasando esta generación de adultos de la tercera edad como “abuelos golondrina”, teniendo que cambiar de casa en casa cada determinado tiempo.

Es difícil cuidar de una persona mayor de edad porque tiene muchas necesidades diferentes, pero también es difícil ser adulto mayor cuando la edad trae enfermedades y dependencia. Estos son factores que pueden crear situaciones de abuso creciendo dentro del núcleo familiar creando una condición de estrés para todos los integrantes.

Sus necesidades solamente son recordadas cuando existen tiempos electorales y donde una parte de la sociedad sí los toma en cuenta, pero no precisamente los familiares sino el sector político, y después pasan nuevamente al olvido.

Solamente basta con mirar alrededor de cada uno de los municipios de Coahuila, para darnos cuenta cuantas casas de retiro existen y con qué capacidad, pero sobre todo la falta de la creación de comunidades de jubilación privada con precios accesibles, porque ni hablar auspiciado por el gobierno eso sería una burla.

Estos hogares para ancianos tendrán mucha ventaja sobre los cuidados porque tendrían el servicio de enfermería y asistencia durante las 24 horas estando al pendiente de ellos y gozarían de un espacio donde se sentirían independientes.

Pero para ese tipo de proyecto ni la Iniciativa Privada y mucho menos para cualquier institución de gobierno no representa ganancias y para las autoridades de México tampoco existirá una partida, ni mucho menos tema que forme parte de la agenda pública; simplemente es un tema del cual todos sabemos, pero a nadie le gusta hablar de ello, sin embargo, todos vamos hacia ese camino. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018) http://www.intersip.org
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