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Verónica Martínez García
Verónica Martínez García
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06 Junio 2016 04:07:35
Negligencia ecológica
¡Que calor! ¡Que calor! ¿Sabes que estos cambios climáticos son consecuencia de nuestra irresponsabilidad y negligencia ecológica? Creo que sí.

Nos tomamos muy a la ligera el cuidado ambiental, pero los daños a nuestro planeta son muy graves, y los vemos reflejados, por ejemplo, en los cambios repentinos de clima y las extremas temperaturas que ya no coinciden con las estaciones del año.

Si no hacemos algo al respecto y continuamos con el uso y la explotación desmedida del planeta, el mismo humano también va a desaparecer. Se que suena drástico y apocalíptico, sobre todo para quienes tienen una vaga idea del deterioro ambiental, pero si no hacemos algo al respecto, vamos camino hacia esa dirección.

Vemos con asombro el ejemplo de la India, en donde en los últimos días las fuertes olas de calor han llevado a la muerte a más de dos mil personas, debido a la deshidratación e insolación y en donde se llegó a los extremos de que incluso el pavimento de las calles fue derretido por las altas temperaturas.

Así también podemos observar en nuestro propio país consecuencias nunca antes vistas, tal es el caso de la Ciudad de México, la que actualmente enfrenta serios problemas de contingencia ambiental que han obligado a tomar medidas drásticas para reducir las emisiones de dióxido de carbono, llevando incluso a implementar a la totalidad de los vehículos de la ciudad, el programa de Hoy no Circula.

La destrucción ambiental abarca más aspectos que el ecológico y social, dado que tan sólo en nuestro país, según la famosa asociación Greenpeace, en los últimos años las acciones contra el ambiente nos han venido costando a los mexicanos 754 millones de pesos anuales.

¿Qué ocurre con nosotros y esta negligencia ecológica? Empecemos como sociedad a hacer conciencia, a trabajar en mejorar nuestros habitos desde el hogar, enseñar a nuestros hijos la importancia de cuidar el medio ambiente. No significa encadenarnos a un árbol, comer alimentos “orgánicos”, ni mucho menos no usar nunca un automóvil, pero con pequeñas acciones podemos contribuir al cuidado ambiental. Empecemos por durar menos tiempo en la regadera, apagar los focos que no usamos, separar la basura, aprender a reciclar; tomar de vez en cuando el transporte público, hacer rutas compartidas, caminar o ir en bicicleta; cerrar la llave del lavabo cuando no usamos el agua que cae y, por qué no, optar por las opciones verdes en los artículos de limpieza y para el hogar cuando vamos al supermercado. Es momento de despertar antes de que sea demasiado tarde.
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