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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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18 Febrero 2018 04:00:00
Negocio de las casas blancas
Las reformas de Peña, mis valedores. Todas. De la educativa y la laboral a la energética. Reformas en obsequio del vecino imperial para agradecerle las finas atenciones que gasta para los mexicanos. Gracias. Mr. Trump.

Pero los vendepatrias no son de hoy día, ni tan sólo del Grupo Atlacomulco. Esto lo comentábamos en la tertulia de anoche, y aquel desprecio por los serviles, los ventajistas y ocasionados que por medro personal y de grupo se culimpinan ante el que más los desprecia, pero que les reporta ventajas personales y de mafia. Una seña del maestro. Callamos. Lo vi desplegar aquel diario amarillento de vejez. “Es que es de 1885. Pobre México, se titula el comentario. Escuchen”:

Escuchamos. “Mientras que el vulgo ignorante y los periodistas vendidos batían palmas cuando se acordaron concesiones ferrocarrileras a nuestros vecinos, los seres pensantes temieron por el porvenir de esta patria, víctima infortunada de ambiciones bastardas. Los hombres pensantes veían en esas concesiones un peligro inminente para México. No se equivocaron.

En recompensa de las espléndidas subvenciones concedidas a los yankees, estos están arruinando al país por medio del contrabando y a ciertas tarifas de conveniencia, concertadas de forma embozada para proteger la industria extranjera con graves perjuicios de los intereses nacionales. México ha dado millones sobre millones a las empresas ferrocarrileras, para que lo arruinen. ¡Pobre país!

El ministro de Fomento desconfió de los manejos yankees, y sólo apoyó las tarifas de modo provisional y por corto plazo: cumplióse este, prorrogóse en seguida, ha vuelto a cumplirse; y  no se ha podido lograr que la Empresa del Ferrocarril Central modifique sus tarifas; rehúsa reformarlas y para ello se vale de rémoras y pretextos inadmisibles. Nuestros agradecidos y caritativos empresarios, los americanos, obran ya en este país como si estuvieran en su casa. La conquista pacífica comienza ya a producir sus  frutos podridos. ¿Qué sucederá mañana?

D. Porfirio, que rompió con las previsiones del inteligente y previsor Benito Juárez, puso a los yankees un puente de plata para que desde Nueva York pudiesen venir a esta capital, sin incomodidades, sin riesgos y a costa nuestra. Hay que sacar al país de este espantoso atolladero. ¡Ojalá no sea ya demasiado tarde! Si hemos de romper con los que se tomaron media República hace 38 años, y ahora tratan de apoderarse del resto por medios ingeniosos, que sea luego. Mañana la obra será más difícil porque se habrán creado y robustecido aquí grandes intereses americanos. ¿Qué sucederá mañana? D. Porfirio, que rompió con las inveteradas preocupaciones del inteligente y previsor Benito Juárez, puso a los yankees un puente de plata para que pudiesen venir a esta capital, sin incomodidades, sin riesgos y a costa nuestra”. ¿Qué opina de esto Porfirio Díaz’

–¿Qué opinan ustedes? ¿Qué opinan en torno a los extranjeros agujereando tierras y aguas, profundas y someras, tras el aroma del energético?

Y que sobre el negocio de las casas blancas seguirá después.
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