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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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11 Octubre 2015 03:10:48
Negrita santa…
Como si fuera ayer, recuerdo cuando mi Güerita venía en camino, estaba en vientre de su mamá.

Muchas veces vi latir su corazón y al verlo aceleraba el mío.

Siempre la misma pregunta: ¿Sería como yo o como su mamá? O sea, en el color de su piel.

Y es que aunque usted no lo crea la piel morena dice tantas cosas.

Yo recuerdo con toda claridad aquellos lamentos cantados de mi abuela…

Eran tonadas que por las tardes, cuando el sol se escondía, brotaban de su garganta.

Como si le cantara a aquel lado… al otro lado del mar. Allá donde otras costas y otros negros miraban, quizás, también al mar.

Hay algo EN NOSOTROS…

Lo sé, porque cada vez que voy al mar, irremediablemente me quedo viendo el horizonte durante muchas horas.

Es como un llamado…

Con el tiempo, nos fuimos aclarando en nuestra piel, pero aún predomina el rasgo y la tez morena.

Pero sobre todo, el alma…

Esa alma que muchas veces me recuerda a mi tía Angelita Loya, negra como la noche y el pelo ensortijado.

Negra y caderona…

Negra que de tanto andar por las calles con su bolsa de Avón.

Esa negrura que se lleva en el alma…

No como aquella de los afroamericanos, los negros que llegaron a los Estados Unidos…

Su esclavitud y su lucha fue distinta… ellos terminaron por ser adversarios y enemigos de los blancos.

La suya es otra historia y otras circunstancias.

Acá, no pasaba de un apodo cuando por azares del destino, llegabas a estudiar o a trabajar a un mundo de blancos…

Pero esta negrura que se lleva en el alma, nos hace recordar los cuentos de Alejo Carpenter… el bohío… el chiclar…

la zafra…

¡Bendito este México en donde los negros encontramos mucho más que un espacio!

Benditas las costas mexicanas llenas de gente morena…

Cada quien su historia.

Cada quien con su añoranza, esas añoranzas que se llevan en las fibras más profundas.

Hoy mi Güerita me impulsa A mirar el horizonte, y recordar que allá, en algún lugar bañado por las mismas olas, se quedó un pedazo de cada uno.

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