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Carlos Oswaldo Orta
Carlos Oswaldo Orta
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29 Noviembre 2016 02:00:00
NFL: sobreprotectora a conveniencia
¿Qué hace a un jugador regresar al campo luego de sufrir un dedo dislocado o de perder el conocimiento por unos segundos?, ¿es el honor, es la competitividad, o simplemente el miedo a perder su puesto?.

Semana a semana decenas de jugadores sufren lesiones que enviarían a cualquiera de nosotros, mortales, al hospital por lo menos unas horas, pero que a ellos solo les toma algunos minutos recuperarse y seguir jugando.

El tema de las conmociones cerebrales, ha tenido alta exposición mediática durante los últimos años, principalmente desde la muerte de varios ex jugadores quienes fueron diagnosticados con una nueva enfermedad y que alertaron a un sinnúmero de colegas a prevenir un final similar.

Durante esta semana, Andrew Luck, mariscal de campo de los Colts de Indianápolis, fue dejado fuera del partido contra Pittsburgh, por un golpe que resultó en conmoción, pero que no fue detectado hasta el final de su partido en contra de Tennessee, hace 15 días.

El año pasado el mismo Luck jugó con un páncreas lacerado por varios juegos hasta que fue oficialmente dado de baja por el año.

Si bien una lesión en cualquier otra parte del cuerpo y un golpe en la cabeza no son lesiones para nada equiparables, es notable que la protección a un jugador que sufre un conmoción es hecha principalmente por la presión mediática que por una real preocupación de la NFL, por cuidar a sus jugadores.

La presión de la liga por mostrar que están cuidando a los jugadores que reciben estos golpes, ha dejado al descubierto que el resto de lesiones, golpes que incluso ponen en peligro la vida de jugadores son puestas a consideración de los equipos, en un claro doble estándar.

Esta semana Rob Gronkowski empezó un partido luego de descansar solo una semana por una perforación en el pulmón y solo bastaron dos caídas para que no pudiera continuar.

Es claro que el interés por el espectáculo y la presión por la competencia, muchas veces lleva a jugadores, entrenadores y a la misma NFL por pasar por alto este tipo lesiones que en muchas ocasiones afectan la vida futura de atletas.



Tercera y largo

Los estadounidenses son muy dado a encontrar estadísticas hasta abajo de la alfombra, datos que ni siquiera los jugadores conocen, pero que para los fanáticos resultan hasta cierto punto interesantes.

Inteligentes y siempre al tanto de lo que atrae público a sus productos los directivos de la NFL capitalizaron una idea que los aficionados ya venían manejando desde años antes, e hicieron en pocos años al fútbol de fantasía (Fantasy Football) interesante para hombres, mujeres y niños.

Se calcula que en el 2015 más de 75 millones de personas jugaron en el Fantasy, número que se tiene previsto aumente al terminar la actual temporada, negocio que además produce muy buenos dividendos a casas de apuesta a lo largo de Estados Unidos y México.

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