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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Actualmente Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, y Presidenta del Comité Municipal del PRI.

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05 Noviembre 2016 04:08:00
No creo, pero…
Dijo que eran como las seis de la tarde, aún no oscurecía. Se bajó con la invitación a su boda mientras su novia buscaba un lugar donde estacionarse. Tocó varias veces y no abrían, así que insistió. Para no entretenerse y seguir con el recorrido planeado, decidió dejar la invitación bajo la puerta. En eso estaba cuando le abrieron y amablemente le invitaron a pasar.

Intentó explicar que tenía prisa, pero en eso llegó su novia con la amiga a la que llevaban invitación. ¿Estaba abierto? Preguntó su amiga. No, contestó él, me abrió tu abuelita. ¿Qué abuelita? La señora de edad con cabello cano que trae un mandil, la que se puso a lavar los trastes.

Las amigas se miraron con gran sorpresa y se quedaron calladas… no era la abuelita, era la bisabuela y había fallecido apenas una semana atrás.

Eso narraba la novia, quien explicaba que su novio no sabía que la bisabuela de Malú acababa de fallecer.

En ese momento surgieron mil comentarios, algunas de las presentes decían que sí era posible y otras tantas que eso no podía ser.

¡No inventes! Reclamaba una de las amigas.

Es que sí pasa, replicaban más de tres.

La plática se puso interesante, pero terminó convirtiéndose en la narración de varias leyendas, historias o experiencias que las presentes o sus familiares y amigos, habían vivido.

Yo no sé si creer o no. La verdad a mí nunca me ha pasado nada. Pero recordé esta charla entre amigas este dos de noviembre, al ver a tantas personas visitar las tumbas de sus seres queridos. Los panteones se convierten en una gran fiesta, llevan todo tipo de flores, música, cartas, comida, globos, los detalles preferidos de sus difuntos. Para la mayoría de los mexicanos esta es una tradición multicolor llena de alegría.

En otras familias prefieren poner los tradicionales altares de muertos. También los hacen en oficinas públicas o privadas, escuelas, centros comerciales, parques, instituciones políticas. Hay concursos y en ocasiones entregan atractivos premios, Casi siempre los altares son dedicados a personajes especiales que por alguna razón se lo han merecido.

Yo creo que todas y todos tenemos a alguna persona especial que partió antes que nosotros. La extrañamos, en ocasiones lloramos, guardamos recuerdos entrañables que compartimos o guardamos sólo para nosotros.

Dicen que cuando alguien muere se queda su energía entre nosotros y por eso suceden cosas como la que ocurrió con la bisabuela de Malú, eso no lo sé. Pero creo que lo importante es recordar con amor y respeto a las personas que se han ido y han dejado en nuestro corazón un hermoso recuerdo… Y tú ¿qué opinas?
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