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Ricardo Alemán
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27 Octubre 2017 04:07:00
¡No cuidan al fiscal; pelean por 10 mmdp!
Luego de la manipulación de una orden judicial contra el diario El Universal –que sólo ordenó el derecho de réplica al jefe nacional del PAN–, Ricardo Anaya confirmó su jerarquía como mentiroso.

Y viene a cuento la mitomanía política porque pocos han entendido que detrás del escándalo por la restitución del fiscal de la Fepade no está el rescate de Santiago Nieto.

No, detrás de la guerra que lanzaron Anaya, Barrales y Obrador contra el PRI a causa del despido de Santiago Nieto está la decisión oficial de cortar el flujo de miles de millones de pesos que durante años alimentaron las ambiciones personales de Anaya, Barrales y Obrador.

Lo curioso es que desde los primeros años del Gobierno de Peña –y siempre a través de Luis Videgaray–, Anaya estableció una alianza con el Gobierno federal a cambio de que apoyaran para llegar a la presidencia del PAN.

Por eso no sólo fue el mejor aliado de Peña Nieto desde la Cámara de Diputados, sino que Anaya manejó de manera discrecional el fondo de dinero público entregado a los partidos para la gestoría de diputados y gobiernos estatales, que en 2016 fue de 10 mil millones de pesos, de 9 mil millones en 2017 y que buscaba ser de 10 mil millones para 2018.

Con esa montaña de dinero, Anaya compró lealtades, orquestó traiciones, dirigió venganzas y se empoderó hasta someter al partido azul.

Pero resulta que el pasado 26 de septiembre, el coordinador del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho, anunció que el PRI eliminaría el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal del Presupuesto de Egresos de la Federación, mejor conocido como “fondo de los moches”.

Se trata de una partida correspondiente al Ramo 23 a través del cual se asigna discrecionalmente presupuesto a los diputados para apoyar obras de infraestructura en sus respectivos distritos. El uso abusivo de ese dinero ha dado lugar a los mayores escándalos de corrupción por parte de líderes de partido y jefes de bancadas legislativas.

En el caso del PAN, Ricardo Anaya manejó de manera directa y sin freno casi 5 mil millones de pesos, que entregaba a su antojo, además de que mantiene el control del dinero de los gobiernos estatales del PAN.

Por eso, el PRI eliminó del Presupuesto de Egresos –en la Cámara de Diputados– dicha partida presupuestal para canalizar esos recursos a la reconstrucción nacional, luego de los sismos del 7 y 19 de septiembre. En realidad intentó debilitar el poder absoluto de Anaya y evitar el uso del dinero para fines electorales.

Sobre el tema, el presidente de la Comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados, Jorge Estefan Chidiac, explicó que años anteriores el presidente Peña envió en ceros la partida para el fondo a diputados, pero la Cámara le asignó 10 mil millones de pesos en 2016 y 9 mil millones para 2017, es decir, más de 18 millones de pesos para cada diputado, por año.

Para 2018 el PAN insistió en que la partida fuera de 10 mil millones de pesos, de los cuales, al PAN le tocarían casi 5 mil millones.

Pero el PRI logró echar abajo en la Cámara de Diputados la sangría de los llamados “moches”, que el PAN ha defendido a capa y espada. Sin embargo, legisladores y gobernadores panistas dijeron que no lo aceptarían.

Y la prueba es un audio revelado por el diario El Universal, el 17 de octubre, en donde se escucha la discusión de los diputados de la bancada del PAN con gobernadores azules que exigen el dinero público no para realizar obras municipales, sino para financiar las elecciones de 2018.

El encuentro lo encabeza el diputado del PAN, Marko Cortés y participan Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; Francisco Domínguez, de Querétaro y José Rosas Aispuro, de Durango.

En el audio, se escucha al coordinador de los diputados azules referirse a la propuesta del PRI de la siguiente manera: “Nosotros lo que planteamos es que requerimos un esquema para que los legisladores puedan atender las diversas necesidades de sus distritos, de sus estados… y tener ciertos recursos para poder atender a municipios prioritarios”, dijo.

Al referirse a la eventual desaparición del “fondo de los moches”, el gobernador de Querétaro Francisco Domínguez, hizo referencia a la necesidad de obtener recursos de cara a las elecciones de 2018: “Estamos a ocho meses de una batalla electoral, necesitamos dar resultados a nuestros gobernados, necesitamos de los recursos que ya hemos comprometido, necesitamos que nos apoyen”, aseguró.

En pocas palabras, la pelea que emprendieron contra el PRI los jefes del PAN, PRD, Morena y PT, no es por un burócrata menor como Santiago Nieto. No, es por 10 mil millones de pesos para la campaña de 2018.

Anaya, Barrales y AMLO, los mentirosos de la política.

Al tiempo.
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