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18 Marzo 2017 03:00:00
¡No que no!
Por: Héctor Horacio Dávila

Habíamos comentado hace más de seis meses que las tasas de interés de los bancos en Estados Unidos iban a subir hasta llegar a 1 por ciento. Ustedes dirán: ¿En qué nos afecta a nosotros, si nosotros no vivimos en Estados Unidos ni tenemos créditos en dólares? Pues tiene toda la razón, pero el que sí tiene créditos en dólares es el GOBIERNO DE MÉXICO, que tiene una deuda de 9 billones 550 mil 102 millones de pesos a enero de 2017 y nunca entendimos por qué endeudarse en dólares si tu referencia monetaria siempre ha sido en pesos.

Bueno, ¿y qué con esto? ¿Se endeudó el Gobierno y yo qué tengo que ver? Pues, mis queridos seis lectores, tenemos que pagar nosotros los mexicanos más intereses por esos créditos que fueron pedidos en su momento, y eso significa que tenemos que desviar recursos que se debían destinar a invertir en infraestructura o programas especiales y no al pago de la deuda. Y todavía falta llegar al 1% de la tasa de interés en Estados Unidos, por la cual vamos a tener que pagar muchos más intereses por servicio de la deuda.

Y aquí no acaba el cuento: nuestra clasificación crediticia es de A3 y es otorgada por las casas calificadoras más reconocidas como Standard & Poor’s o Moody’s, que nos van a bajar a una clasificación menor. Y se harán la pregunta: ¿Y a mí qué, si yo no pedí prestado ni me interesa la clasificación de estas casas internacionales? Pues vuelvo a comentarles, mis queridos seis lectores, que al momento que nos bajan la clasificación no somos dignos de un crédito internacional con las mejores condiciones, y esa desconfianza se traslada a todas las empresas a nivel nacional.

Ahora sí, por papá Gobierno, todas las empresas tendrán que pagar las consecuencias y a nosotros los cristianos comunes y corrientes se nos van a encarecer los créditos en todo tipo de establecimientos (tiendas departamentales, bancos), por lo que vamos a salir perdiendo.

Y este es un círculo negativo porque al momento de tener un crédito caro la gente no compra, no se genera crecimiento en el mercado interno y existe la posibilidad de que se pierdan fuentes de empleo. Fíjense lo que una decisión le provoca a nuestros bolsillos.

¿Y usted qué haría?
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