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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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29 Mayo 2017 04:00:00
No son lo mismo
Es mentirosa la cantaleta de que todos son iguales. La semana próxima habrá elecciones en el Estado de México y los resultados que ahí se obtengan tendrán gran impacto para el futuro del país.

Desde luego que no sería lo mismo el triunfo de Alfredo del Mazo que el de Delfina Gómez. Tampoco que el tercer lugar se lo lleve Josefina Vázquez Mota en vez de Juan Zepeda.

Los que promueven la igualdad mentirosa tienen como propósito hacer que el abstencionismo triunfe en una guerra de aparatos clientelares. Y sin embargo al menos cuatro matices relevantes juegan en esta elección: 1) permanencia o cambio de la clase política mexiquense; 2) corrupción; 3) el aeropuerto internacional de la CDMX y; 4) el escenario para el 2018.

El Estado de México es muy diverso. No es lo mismo la zona oriente de la CDMX (Nezahualcóyotl, Los Reyes, Chalco) que el cinturón azul (Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán). Tampoco Ecatepec que Toluca, o Tenancingo que Valle de Bravo.

Hace tiempo que la clase política del oriente de la capital es de izquierda, la del cinturón azul tiene cuadros destacados del PAN, y en Ecatepec pelean amarillos y rojos. Mientras tanto la zona rural se mantiene fielmente priísta.

Esta elección es en realidad una disputa entre élites de las distintas regiones. En los comicios que ocurrieron hace seis años, Eruviel Ávila fue un gobernador que llegó al poder sin pertenecer al viejo grupo político fundado por Isidro Fabela, cuya base se localiza en el eje Toluca-Atlacomulco. El próximo domingo Alfredo del Mazo quiere recuperar, por entero, el poder que ese grupo extravió (en parte) por obra del actual Mandatario.

De su lado, Delfina Gómez busca hacer avanzar a la poderosa élite texcocana, encabezada por Higinio Martínez. Mientras tanto Josefina Vázquez Mota aboga por los intereses clasemedieros asentados en un territorio amplio que –a lo largo del Periférico– van desde el Toreo hacia la salida a Querétaro.

Juan Zepeda, por su parte, en esta elección necesita demostrar que, a pesar de la emergencia de Morena, el PRD todavía pesa en el Edomex.

Con respecto a la corrupción hay igual distinciones. Si bien la contienda ha sido sucia y prolífica en ataques, cada opción contendiente se duele de callos distintos a la hora de bailar.

Alfredo del Mazo no ha querido deslindarse de los negocios que su grupo político hizo en el pasado. Es amigo de los directivos de OHL y de Higa. También de la familia Peralta, de Ariel Piker y de los hermanos Maccise. Si gana el PRI, ese sector de la economía corrupta mexiquense seguirá triunfando.

A Delfina Gómez le llovió parejo por este tema. Y no era para menos: su padrino político, Higinio Martínez, es un hombre acaudalado y muy poderoso de Texcoco que, entre otros mecanismos de financiamiento, utiliza la ordeña a la tesorería municipal y los arbitrarios descuentos sobre nómina. En el pasado la candidata de Morena fue cómplice de esa indignidad y con tal acusación llegará a las urnas el domingo próximo.

De su lado, Josefina Vázquez Mota cargó con nubarrones sobre su honra durante todo el periodo de campaña, debido al programa de apoyo a migrantes –Juntos Podemos– que gestionó a nombre del Gobierno priista. Apenas ayer la PGR dio a conocer que las investigaciones a su familia no son materia de la denuncia recibida. La aclaración le llegó muy tarde.

Destaca por cierto que Juan Zepeda no tenga señalamientos graves a este respecto. O nadie consideró que podía realmente ganar, o bien, en lo que toca a corrupción, es el político menos vulnerable de esta contienda.

El Aeropuerto de la CDMX, que se está desarrollando en Texcoco, es otro tema crucial. Si gana Delfina Gómez ese proyecto será enterrado. Los demás aspirantes en cambio avalan la propuesta y su método.

Por último está el 2018. Estas elecciones en Edomex serán unas primarias. El partido que las gane crecerá posibilidades de triunfo para el año próximo; por eso tanta leña al asador.

Tiene también implicaciones para el tercero y el cuarto lugar. Si el PRD llega en último de la recta, para el 2018 será necesario que pida aventón en el vehículo del PAN. En cambio, si resulta tercero, el sol azteca podrá presumir que, a pesar de los ataques y la sangría impuestos por AMLO, goza de cabal salud.

Lo mismo será relevante dentro del PAN el lugar que ocupe Vázquez Mota. No tendrá igual impacto para la candidatura presidencial de Ricardo Anaya un PAN finalista en el Edomex que uno rezagado.

ZOOM: En el Estado de México se juegan cartas que trascienden a sus electores. Es un país dentro del país y por eso importa tanto que los votantes mexiquenses asistan a las urnas calculando con gran responsabilidad a la hora de sufragar.
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