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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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12 Julio 2017 04:00:00
Nobleza de una profesión
Siempre hemos sabido que el ganador es el que cuenta la historia; sin embargo, eso no sucede con los abogados. Un abogado es aquella persona que estudió leyes, y es llamado para defender a otra persona procurando sus intereses. Con estas personas, y en juicios y demandas, quien cuenta la mejor historia gana.

La palabra abogado viene del latín y significa “llamado en auxilio”. Además, según Guillermo Cabanellas de Torres, el abogado es aquél que “[…] con título legal se dedica a defender en juicio, por escrito o de palabra, los intereses o causas de los litigantes”.

El día 12 de julio de cada año, desde 1960 se celebra en nuestro país el Día del Abogado. Se conmemora ese día ya que, según el archivo histórico de la UNAM, ese día, pero del año de 1553 fray Bartolomé Frías y Albornoz impartió la primera clase de derecho en la Real y Pontificia Universidad de México.

Los abogados han cambiado en gran medida desde la época del Virreinato, desde el tiempo y materias de estudio hasta la vestimenta característica. Después de la Independencia de México, los abogados pasaron a ser hombres representantes de la ley, dejando de lado la solemnidad de tiempos anteriores. Además de estos notorios cambios, otras cosas han evolucionado de igual manera con el paso del tiempo las costumbres, los tribunales, e incluso las mismas leyes han cambiado para representar de manera acertada los problemas y soluciones de las personas de la actualidad.

A pesar de todas las innovaciones, la abogacía no ha dejado de ser considerada una de las profesiones más nobles, ya que los abogados tienen el deber de defender a aquellas personas que depositan su confianza en ellos.

Existen abogados en cada uno de los sectores de servicios; gente preparada en corporativos, en el sector financiero, en la administración pública y en variados servicios sociales. Esto demuestra que aquellos que se instruyen en materia legal pueden ayudar no solamente desde tribunales y juicios, si no que pueden aportar al desarrollo de la sociedad desde donde sea que se encuentren. Los abogados, tienen como propósito, así como muchas otras ramas del conocimiento, ayudar a las personas para poder crecer como sociedad.

Es sumamente importante que jóvenes formen las nuevas generaciones de abogados, siempre con responsabilidad social y valores necesarios para poder hacer su trabajo, cualquiera que fuese, de una manera efectiva. Vivimos en una sociedad en la que muchas de las cosas que antes se veían con respeto se han transformado en cosas banales, como la política y las leyes. Con la formación de nuevos profesionistas, apasionados en lo que hacen y del bien común, además de la ayuda de todas aquellas personas que ya pasaron su etapa formativa, es posible realizar los cambios que como sociedad tanto necesitamos.

Es sumamente importante que nunca dejemos de aprender, nosotros los abogados tenemos esa responsabilidad, aprender en cada momento para poder ejercer nuestra honorable profesión de una manera responsable y eficaz. Invito a todas las personas, no solamente a los abogados, a trabajar en lo que nos toca, generar el cambio en uno mismo y multiplicarlo. Por último solo me queda decirles a todos mis colegas: ¡feliz día del abogado!
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