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Gabriel Martínez García
Gabriel Martínez García
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Editor de la sección de Negocios de Periódico Zócalo Saltillo

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09 Mayo 2016 03:00:40
Nos rebasó el crecimiento
Si bien hace cinco o seis años se presumía que Saltillo y la Región Sureste contaban con infraestructura para soportar el crecimiento y que se realizaban obras que colocarían en otro nivel a esta zona, creo que el desarrollo llegó en muy corto tiempo y prácticamente ha rebasado la capacidad instalada.

Son muchas las horas-hombre que se pierden diariamente debido al intenso tráfico vehicular, y no sólo estamos hablando de los tiempos de traslado que ocupan los autobuses de transporte de personal para llegar a los diferentes parques industriales de Ramos Arizpe, Derramadero o Arteaga.

Me refiero también al tráfico cotidiano, al tránsito interior que en las horas-pico se convierte en un caos, donde miles y miles de vehículos buscan cómo salir de las encrucijadas que se forman en diferentes cruceros, y derivando ello también en un incremento de accidentes, principalmente choques por alcance.

Y todo ¿por qué? Porque no se continuó con la dinámica de ampliación de vialidades y construcción de pasos a desnivel, que era obligado mantener para ir propiciando un desarrollo armónico, por lo que hoy es evidente la falta de infraestructura en los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Aunque es muy pronto, insistimos en que se debe ampliar el paso deprimido que conecta del bulevar Nazario Ortiz Garza a Echeverría de norte a sur; claro que es muy pronto que tan sólo cinco o seis años después se tenga esta necesidad, pero la falta de visión de los proyectistas contratados en ese entonces, derivó en una rápida saturación en ese punto, que se presenta como el conflicto vial más grave en Saltillo.

En este punto es en el que más tiempo se pierde en el movimiento diario entre el norte y el sur de la ciudad durante la mayor parte del día y la noche, y lo más preocupante es que ni el sector privado, ni sindicatos, ni organismos ciudadanos se manifiestan por una solución.

También es urgente continuar con numerosos bulevares inconclusos que topan en propiedades de empresarios o políticos que, moviendo influencias, a través del tiempo han impedido el correcto crecimiento y desarrollo. Es tiempo de terminar con esas influencias, la ciudad lo exige. Algunos ejemplos: el bulevar Luis Donaldo Colosio topa en Isidro López Zertuche; y el bulevar Sarmiento topa en Nazario Ortiz y después continúa de nuevo frente al Hospital Muguerza y vuelve a topar en un fraccionamiento privado, a la altura de la avenida de acceso a Zincamex.

Otros ejemplos: Abasolo topa en Nazario Ortiz Garza, cuando debe ser extendido y conectado hasta el bulevar Pedro Figueroa, y ni qué decir del bulevar Doctor José María Rodríguez, que topa en el fraccionamiento Portal de Aragón, cuando su trazo, según los planes de desarrollo, debe continuar al oriente y conectarse con el bulevar El Minero.

Todas esas obras, que al paso de las décadas los alcaldes no se han atrevido a realizar, provocan hoy diarios rodeos y grandes pérdidas de tiempo, y todo por qué, porque históricamente están primero los intereses de los potentados que el bien común, que el beneficio de la comunidad.
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