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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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13 Marzo 2017 03:00:00
Nosotros la calentamos
Temas como el calentamiento global siempre se consideró como algo inventado por unos científicos que no tenían nada que hacer, e inclusive también se consideró como algo sacado de la ficción de las películas hollywoodenses.

Muchas personas no compartieron la opinión de los científicos, siendo más común que la gente respondía según del lugar de donde radican, pero aún más sorprendente es que ni siquiera eran conscientes del calentamiento global o no sabían qué era.

Pero otro hallazgo inesperado era que las personas que eran conscientes del calentamiento global eran los de las naciones más pobres, es decir, ellos han tenido más la tendencia a juzgar como una amenaza que podía causar problemas para el desarrollo de su hábitat.

Simplemente nuestra entidad es recordada solamente en los libros de geografía en donde el sureste de Coahuila goza de un clima agradable. Sino, quién no recuerda hace años atrás el clima de Saltillo, al igual que el de sus alrededores como es Ramos Arizpe y Arteaga; fueron considerados como una región con agradable clima gracias a que llovía mucho y esa humedad favorecía a una temperatura fresca permitiendo tanto en la sierra como en las ciudades, que creciera una variada y abundante vegetación, flora y fauna.

Durante años atrás el clima de la zona sureste de Coahuila de Zaragoza, se consideró siempre agradable comparada al resto de los municipios donde en la época de verano existían temperaturas arriba de los 45 grados centígrados como Torreón, Piedras Negras, Ciudad Acuña y sobre todo Monclova; mientras que en la sureste a lo mucho llegaban temperaturas no mayor de 24 grados al medio día, bajando su temperatura aún más por las noches en donde era necesario dormir con un cobertor y salir de los hogares con algo abrigador.

La recomendación para todo aquella persona que fuese a vivir en ésta zona geográfica de Coahuila, era que siempre tuviera a la mano un suéter, un rompe vientos o paraguas porque no se sabía con exactitud si iba a bajar la temperatura durante el día o simplemente llovía el famoso “chipi chipi”, siendo muy común la segunda sugerencia de no guardar tu ropa de invierno durante la temporada de verano ya que nunca se sabía la sorpresa del cambio climático y además para el mes de octubre la gente ya empezaba a usar su ropa de invierno.

Algo muy característico de la temporada invernal eran sus amaneceres y noches llenas de esa neblina tan densa por la humedad que existía en ésta zona de Coahuila, sorprendiendo a todos sus visitantes ya que en el resto de los municipios por ser tan secas aquellas regiones lo único parecido a la bruma era las tolvaneras tan tremendas que no permitían ni ver lo que había al otro lado de la calle o en su sentido opuesto de circulación en carreteras.

Aparte del beneficio favorable del ambiente, esto permitía que de alguna manera los mantos acuíferos se abastecieran inclusive en invierno porque eran considerados como húmedos.

Con el correr de los años, el cambio climatológico de la zona sureste de Coahuila ha cambiado mucho por diversos factores, para comenzar el existente y actual calentamiento global.

El crecimiento de la población coahuilense es otro de sus causas teniendo un desarrollo poblacional en la zona conurbada, comprendiendo Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga un incremento. El aumento de la ciudad conlleva un desarrollo de la misma como la construcción de más casas, edificios, negocios, vías públicas para transporte, puentes, etc., esto significa restarle a la vida vegetal espacio para sustituirlo por cemento y asfalto provocando un calentamiento mayor en nuestra región.

La tala clandestina de la sierra de Arteaga con el paso del tiempo fue otro componente para el cambio climatológico, la construcción de colonias tipo campestre invadiendo el hábitat natural del sureste de nuestra entidad es otra causa. Así como los incendios provocados de manera accidental o deliberadamente con gente enferma como los pirómanos, a los que la misma sociedad los ignora porque consideran que no los afecta en nada.

Por algo bien se dice que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, ya que la mayor parte de la culpa la tenemos nosotros mismos por no cuidar nuestros bosques, por permitir la tala clandestina, la invasión de nuestro hábitat natural con colonias o complejos campestres, y si le sumamos la sequía siendo éstos catástrofes irreversibles. Así de responsables somos nosotros mismos del calentamiento global y algo que posiblemente tan insignificante para algunos es simplemente un granito al calentamiento de nuestro único globo terráqueo. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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