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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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15 Octubre 2017 04:01:00
Noticia devastadora ¡Tienes cáncer!
QUERIDOS AMIGOS: Es un privilegio para mí poder compartir historias de vida de mujeres maravillosas, de gran valor y que hemos recibido la terrible noticia de que tenemos cáncer… Jamás es taremos preparadas para una noticia tan devastadora y cruel, sin embargo, cuando se detecta a tiempo en una etapa temprana, en un estadio 1 o 2, es curable en 98% de los casos. Hay casos de etapas avanzadas que milagrosamente han sanado, pero es minoría.

¿Cuántas historias conocíamos hace 10 años? Creo que pocas, y me incluyo en ellas, hace 8 años me detectaron cáncer a mí y la verdad no me era familiar el tema en ese momento, sin embargo y lamentablemente, hoy por hoy el cáncer es el pan de cada día en nuestro México.

En el 2004, en el estado de Coahuila fuimos el primer lugar de mortalidad a causa de esta enfermedad en mujeres de entre 25 a 65 años, aproximadamente.

La realidad número 1 en México es que el cáncer se detecta lamentablemente la mayoría de las veces en etapa avanzada. En Estados Unidos no es así.

Sara, una amiga querida , era una bella mujer y más bella su alma, siempre vestida de colores claros –el blanco creo era su preferido–, su cabello largo del color del sol, sus cejas pobladas.

Me gustaba escuchar la, siempre me quedaba con algo bello; nos conocimos en la Ciudad en México, en una certificación de PNL, programación neurolingüstica.

Fui de las primeras en llegar junto con un gran amigo, Robert, también de alma noble y bella, ella se sentó a mi lado durante los días que duró el coaching.

Desayunábamos, comíamos juntas , a veces con los demás amigos, entrañables hoy por hoy, fue en un octubre casualmente, qué maravillosos días pasamos.

Esos recuerdos me llenan el alma por muchos motivos hermosos, estuvieron a mi lado personas de un alma noble y llena de amor, ayudándonos a sanar entre nosotros mismos.

Al “terapiarnos” mutuamente en ese estudio de nosotros mismos, pudimos ayudar en terapia a nuestros pacientes posteriormente.

Desde ese mismo día me confió lo que sospechaba le estaba pasando, recuerdo perfectamente que fue en la hora del descanso, ella usaba siempre como una pashmina, una especie de chal en el cuello, muy linda, y aprovechamos para hacer algunas técnicas que nos habían enseñado horas atrás.

Fue un inmediato clic entre ella y yo, hasta hacernos queridas amigas, con muchas cosas en común.

Jamás lo hubiera creído que se fuera de este mundo tan pronto, estuvimos casi toda su enfermedad siempre en comunicación, a pesar de la distancia en kilómetros, sin embargo, siempre me contaba cómo le iba en sus tratamientos en Tijuana, en un centro de medicina alternativa, a donde con toda la fe ella decidió acudir para tratarse el cáncer de mama que había invadido su cuerpo; con alimentación sana, –ella era maestra de yoga–, siempre positiva, y muy activa; noble, dispuesta a ayudar y compartir sus conocimientos.

Meditaba mucho con sus grupos en los bosques, esos pulmones maravillosos de la Ciudad de México; quería que escribiéramos un libro en un futuro; teníamos planes de vernos cada año y viajar juntas a lugares sencillos, pero llenos de paz, de blancura.

No se dio por vencida nunca, asumió su enfermedad con valentía y entereza. Desafortunadamente tuvo que recurrir a las quimioterapias tan devastadoras, ese duro tratamiento, que todos tememos al escuchar que tenemos que pasar por ahí.

Realmente es aterrador , sin embargo , lo enfrentó como toda mujer maravilla que se atreve a todo por sanar y salvar su vida, y por amor a sí misma, a la vida, a sus hijos y marido.

Hizo todo lo posible, y finalmente se dio otro tipo de milagro, el de la vida eterna, el vivir por siempre en nuestros corazones, en haber sembrado en cada persona que se cruzó por su camino esa luz, y sin ser perfecta, dio lo mejor sin duda en su vida.

La última vez que nos vimos, ella me invitó el desayuno, en un lugar muy lindo, con una fuente, era una plaza, no recuerdo el nombre, no importa, lo que sí importa fue su vida y su legado: la valentía y amor a todo lo que hacía.

¿Por qué se fue ? No lo sabemos, solamente Dios, yo creo que porque su misión terminó aquí. Como todos los que se nos han adelantado en el camino hacia una vida eterna, donde creo sólo hay paz junto a nuestro Creador.

Su vida fue plena, se fue con las manos llenas de acciones bellas, sin duda.

Ella se detectó una bolita en su seno con la autoexploración, pero su mal ya estaba avanzado, desafortunadamente.

La autoexploración y detección oportuna sí te salva la vida, a mí me la salvó. Se queda en el tintero tanto qué contar…

En honor a ella, es ta columna. Mi querida amiga, algún día nos volveremos a abrazar con tanta alegría del deber cumplido en esta Tierra.

Por favor cuídense, prevengan a tiempo.

Les mando un fuerte y fraternal abrazo, hasta la próxima, su amiga y terapeuta, Verónica. ¡Bendiciones!
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