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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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15 Abril 2018 04:01:00
Nuestras creencias
Queridos amigos: Muy felices pascuas hayan pasado todos en familia, gozando de estos días de descanso y de renovación espiritual para muchos, donde uno se reencuentra con el creador por nuestra fe y creencias, pues bien hablando de creencias les compartiré mi sentir al respecto.

Sí bien cada cabeza es un mundo, se dice, y que no hay dos personas iguales en el mundo, hay semejanzas por supuesto como los gemelos y aun así no son iguales, aun cuando vienen en la misma bolsa dentro del vientre de su madre. El punto es que nadie es igual a otro y por ende nadie piensa igualito que otro, y hablando de creencias pasa lo mismo, cada ser humano tenemos libre albedrío de qué religión seguir, en qué creer, a qué dedicarnos, qué rituales seguiremos, todo con base en la educación y a nuestras creencias, que es lo que más tenemos arraigado y que es tan difícil de cambiarlas, pues vienen desde nuestros primeros años de vida, nuestros padres son quienes nos dan en principio esa primera creencia en algo, como en Dios para algunos de nosotros, a otros sin ningún tipo de religión, otros cristianos, bautistas,protestantes, adventistas, hasta la pachamama de Perú y todas las creencias deben ser respetadas.

Cada uno tiene la libertad de escoger, ya cuando se es mayor de edad, regularmente se sigue la religión y creencias de quienes nos criaron, pero no necesariamente y deberemos respetar en principio la decisión que nuestros hijos, amigos y familiares decidan sin imponer nosotros la nuestra. Podemos por supuesto dar testimonio cada uno si así lo desea de las gracias y beneficios que cada uno ha tenido en su caminar con dichas creencias y seguir alguna religión. Conocer cada una de las diferentes religiones está bien, dicen por ahí y creo está bien dicho, que el conocimiento nos hará libres, es decir investigar no es delito, tener conocimiento de lo que existe en nuestro mundo y decidir qué queremos para nuestra vida.

Hay tantas creencias, unas podríamos pensar qué absurdas para nosotros, pero para quienes la tienen eso es como ley. Recuerdo a Victoria, una muchacha que me ayudaba en la casa, había tenido un bebé, y se lo llevaba a casa y lo dejaba en mi cama mientras hacía el quehacer, un día el calor era terrible y al bebé lo tenía con guantes, le quité los guantes y veo las uñitas y dije: Por Dios! Aparte de que estaban negras de mugrita, estaban muy largas. Le digo "Victoria por Dios, hay que cortarle esas uñas y quitarle los guantes", y me dice ¡no! Obvio asombrada pregunto el porqué y la respuesta fue que si se las cortaba se quedaba mudo. Le digo que de dónde sacó esa creencia y dice que una tía le cortó las uñas a su hijo recién nacido y se quedó mudo. Ya le explico que nada tiene que ver una cosa con la otra, que el niño nació mudo, pero no por cortarle la uñas al nacer, y finalmente acepta que le cortara la uñas y lavara sus manitas. y así hay creencias de otra índole, como el de una comunidad, que no recuerdo su nombre, que duran más o menos 5 meses trabajando y 7 meses en peregrinación dicen ellos, venerando al peyote como si fuera un Dios, me explican que durante ese tiempo van consumiendo este alucinógeno y llevan una ruta, de hecho me invitaron a la peregrinación, (con todo respeto) pensé yo 7 meses empeyotada como dicen, Dios me libre, ellos con sus creencias y yo con las mías, y en santa paz. Le explico que para nosotros es una planta, un tipo cactus, pero que tiene una droga natural, que por eso alucinan, es decir que ven cosas inimaginables, como un tigre de Bengala volando, etc., ven cosas increíbles en su viaje, sin embargo, el muchacho dice que él sabe que es un alucinógeno, pero que desde niño lo consume, a cierta edad se lo dan a probar sus papás. De hecho es ilegal esto para nosotros, es increíble y por supuesto que jamás haríamos eso con nuestros hijos, sería inducirlos al vicio obviamente. Sin embargo para esa comunidad es un ritual sagrado y bueno, habrá que respetar, se puede explicar lo que pasa y el daño irreversible que puede ocasionar su consumo siendo tan pequeño. Nada más a manera de charla de prevención, mas si ellos no dan mayor entrada, no podemos hacer más nada. Y bueno, seguramente ellos pensarán algo similar con nuestras creencias católicas. Que son muy distintas obviamente, pero pedimos sean respetadas, así el respeto al derecho ajeno es la paz, con lo cual estoy de acuerdo, a menos que se esté en peligro la vida, habrá que tomar cartas legales en el asunto, ya las autoridades serán las encargadas. Sin embargo, hay comunidades o tribus que no permiten que entre nadie, y ellos se rigen por sus propias leyes etc. Así como en otras comunidades no dejan que haya baños, etc. Algunos son por no perder el poder, que no dejan que se les eduque, que aprendan oficios o maneras distintas de emplearse, en fin, se entra en los “asegunes”. Hay veces que las familias y amigos se dejan de hablar por cambiar de religión y qué tristeza, si hay respeto a las creencias y religiones distintas que profesamos no hay por qué terminar una amistad valiosa, pero en todas las casas “se cuecen habas”.

Un abrazo para ustedes mis queridos lectores, hasta la próxima, su amiga Verónica, Diosito por delante.

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