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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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17 Marzo 2017 04:00:00
Nueva justicia laboral: la misma gata
Por fortuna, poco tiempo de vida queda a las actuales juntas federales de Conciliación y Arbitraje, esto por virtud de la reforma en materia laboral aprobada el pasado 13 de octubre por el Senado de la República, en la cual se modificaron los artículos 107 y 123 de la Constitución Política nacional, con el objetivo de modernizar la impartición de justicia en los conflictos laborales.

La citada reforma consiste en transferir a los poderes judiciales de la Federación y de las entidades la facultad de dirimir los asuntos contenciosos que hoy resuelven las juntas federales de Conciliación y Arbitraje, para lo cual se crearán organismos descentralizados en el ámbito de la administración pública federal, es decir, se creará un centro federal en el cual trabajadores y patrones resolverán sus conflictos de una manera más rápida.

Las juntas federales de Conciliación y Arbitraje actuales serán sustituidas por juzgados laborales de competencia federal. Este sistema se complementará con un procedimiento de conciliación, previo al litigio, el cual deberá tramitarse ante centros especializados cuya creación se contempla en esta misma reforma.

Para quienes han sufrido o sufren los avatares de un conflicto laboral ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de Saltillo, sabrán que es bastante urgente la implementación de la mencionada reforma, puesto que a la fecha dicho tribunal laboral, que sirve de ejemplo, observa una falta impresionante de modernización y agilización en los procedimientos que juzga, además de contar con un deficiente servicio profesional de los que ahí laboran, entre otros aspectos.

En la Junta Federal de nuestra localidad no es necesario siquiera emplear por parte de los litigantes estrategias para prolongar indefinidamente los juicios, ya que el avance en los mismos de por sí es temerariamente lento, y el comportamiento de los funcionarios encargados de dictar las resoluciones necesarias para impulsar el procedimiento es altanero y ofensivo, lo que deja pocas ganas a los trabajadores de acudir a preguntar humildemente por sus procesos.

Es evidente que el personal viciado de estas juntas federales contribuyen en exceso en la inoperatividad de las mismas, por lo que resulta alarmante la declaración vertida por el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, cuando asegura que los trabajadores de las juntas federales de conciliación no serán despedidos y que los empleos se mantendrán pese a que las labores de estas instancias ahora serán reemplazadas por el Poder Judicial de la Federación: “No se está pensando en liquidaciones, no se está pensando en separar del cargo a trabajadores”. Por el contrario, “se está pensando en que ese ‘profesionalismo’ y esa ‘experiencia’ se aprovechen en los nuevos órganos”, amenazó…

De seguir en la idea de mantener a la plantilla de empleados de primer y segundo nivel de las juntas federales de conciliación, con sus evidentes deficiencias, de nada habrá servido al Congreso de la Unión aprobar reformas que sólo logren reemplazar los actuales órganos jurisdiccionales para crear otros con las mismas fallas. Ojalá nuestros representantes entiendan a buen tiempo, que es necesario terminar con la enfermedad que sufren las actuales juntas federales de Conciliación desde adentro y no sólo combatirlas con modificaciones estéticas superficiales.
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