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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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21 Mayo 2017 04:15:00
Nueva vida, que agradezco infinitamente
A Dios que me dio otra oportunidad de vivir y ser feliz. (7 años)

En honor póstumo a doña Cristina Bordallo. (15 de abril 2017)


Queridos amigos: Hoy para mí es un gran día: 16 de mayo del 2017, para ustedes será domingo 21 de mayo, día familiar, donde espero la vida les esté sonriendo como a mí, ya que estoy cumpliendo 8 años de nueva vida. En estos nuevos años de gran bendición y de felicidad plena, leyeron bien, felicidad plena, porque así lo decidí, Dios me lo concedió por mí Fe; hay un pasaje de la Biblia, que habla de la hemorroísa, Marcos 5,21-43 una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía 12 años sin cura alguno, que perdió todos sus bienes, sin lograr su salud, escuchó de Jesús, y ella pensó “sí logro tocar aunque sea sus vestidos me salvaré “ y así fue, al tocar su túnica, inmediatamente se le secó la fuente de sangre, y que sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Jesús al instante, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: ¿quién me ha tocado los vestidos? Ella aterrorizada y temblorosa se postró ante Él y le contó toda la verdad, Él le digo “hija, tu Fe te ha salvado”, hoy les digo a todos los que están pasando por una enfermedad, por un diagnóstico que les haya quitado la paz, el bienestar familiar, que tengan miedo por ello, que les agobia, les digo: que Dios nos dio una mente poderosa, que así como nosotros mismos nos enfermamos porque no nos alimentamos bien, porque no hacemos ejercicio, porque abusamos de nuestro cuerpo, no descansamos, porque nuestros pensamientos son de desvalorización, etc, y porque soy creyente, que casi todo viene de cuestiones emocionales no resueltas y que las enfermedades, son como recuerdo de lo que tenemos que procesar y sanar, en ese entendido, pues hay varias formas de sanar, una es la Fe en Dios que todo lo puede y que no hay imposibles para Él, pero también hay lecciones de vida que habrá que aprender antes de que regresemos a nuestro creador, “Sanar el Alma” los sufrimientos son opcionales y los dolores vienen con la propia vida, nosotros inconscientemente decidimos como aprender, si por el camino del dolor, y sufrimiento, pero acompañado de Dios todo es más ligero y llevadero de su mano, pero el ego, la soberbia, el orgullo nos ciega y no vemos más allá. Cuidar nuestros pensamientos es primordial, porque de ahí se desencadena todo, si no existe en nuestra mente no existe, es decir, no darle fuerza a lo negativo, “mente sana, en cuerpo sano” que sabia frase, sin embargo, somos seres integrales, no sólo de pan vive el hombre, sino de un todo, necesitamos, amor, atención, ayuda, creer en algo y sobre todo en nosotros mismos, amarnos y dejarnos ayudar cuando el barco se está hundiendo. Somos todólogos, el ego de que todo lo podemos, y si somos capaces de mil cosas, pero todo tiene límites y nuestro cuerpo si no lo cuidamos vienen los límites en forma de enfermedades de todo tipo.

Dejemos que nos amen, que nos apapachen, descansemos un poco, pidamos ayuda cuando ya no podamos más, desde a Dios y a nuestros seres queridos, a veces, también recibimos en muchas ocasiones amor y cariño de extraños, de esos ángeles que Dios nos pone en el camino de la vida, son bellos y divinos regalos en forma de humanos que llegan a amarnos sin condiciones, ni compromisos, así como llegan, algún día se van, vinieron sólo a ayudarnos cuando más lo necesitábamos, y habrá que saber dejarlos ir, sin apegos. Aprender las lecciones de vida para lo que venimos al mundo, ir “Sanando Desde el Alma”

Antes de despedirme queridos amigos: quiero hacer honor por medio de estas sencillas líneas que llevan todo mi amor y agradecimiento, a una gran mujer, una gran madre, esposa, bella y entregada abuelita, (Tita) trabajadora incansable, de carácter fuerte, de un corazón enorme, pues ayudaba a quien pasaba por su vida, un ejemplo a seguir sin duda, mujer admirable de gran respeto. Quedó viuda muy joven con ocho hijos, entre ellos el papá de mis cuatro hijos, les mando un gran abrazo con todo mi cariño de toda una vida, pues desde que tengo uso de razón los conozco a todos y convivimos siempre, se quedan en el alma los bellos recuerdos vividos juntos, y en la imposibilidad de acompañarlos hoy 16 de mayo, en San Luís Potosí, en el último adiós de mi muy amada señora Cristina Bordallo, abuelita paterna de mis hijas, sirva este medio, para abrazarlos desde mi alma, estoy con ustedes Lupita, Lula, Toño, Cristina, Gustavo, Carmen, Rosalina y Abraham Posadas Bordallo, me siento triste, pero a la vez feliz porque me despedí de ella un día antes de su cumpleaños ( 5 de abril) me dio su bendición, y yo a ella, le dije que la amaba y ella a mí, le agradecí en vida, estamos en paz. Misión cumplida y con grandes honores llega al Padre Celestial, sé que está allá, al lado de Dios, con su amado Antonio, padre de sus hijos. Querida Tita, gracias infinitas por tu amor para mis hijas y para mí, está viva en nuestros corazones. (Q.D.E.P) Que el Espíritu Santo les reconforte, y el dolor se convierta en paz del alma para toda la querida familia.

Su amiga Verónica, abrazos fraternos, hasta la próxima, ¡bendiciones!

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