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Lariza Montiel
Lariza Montiel
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23 Julio 2017 04:00:00
Nuevas elecciones
El escenario nunca esperado por el sistema, la peor noticia para sus dirigentes partidistas. Es inminente la nulidad de la elección a gobernador en nuestro estado. 

Como todos debemos saber, en días pasados en Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) determinó que, conforme a la documentación analizada por su Comisión de Fiscalización sobre el gasto de campañas en Coahuila, el Partido Revolucionario Institucional y su candidato Miguel Riquelme rebasaron el monto máximo permitido por más de 5 puntos porcentuales. 

De acuerdo a las reglas electorales, contenidas en la Constitución y las leyes, ese rebase del tope de gastos implica que debe anularse la elección al haber existido condiciones injustas para el resto de los contrincantes. 

Además estas reglas también establecen que la causa se genera por haberlos rebasado por más del 5%, y que el responsable de ello debe ser castigado inhabilitándole para participar en la siguiente elección. 

Y aunque en las múltiples noticias que se nos dan a conocer aún se busca confundir a los ciudadanos y presentar un panorama en el cual tanto el candidato del PRI, como el del PAN, Guillermo Anaya estarían impedidos para participar en una nueva elección, lo cierto es que ello se trata sólo de una cortina de humo que busca apagar el ánimo que se tiene frente a esta segunda vuelta. 

La posibilidad de que Memo Anaya se mantenga en la contienda que, seguramente, se empataría con las elecciones de 2018 es altísima. Basta la siguiente afirmación que se sostiene con la información pública del INE. El rebase del tope de gasto, mayor al 5% que genera la nulidad de la elección, sólo es atribuible a Miguel Riquelme. 

En medio de tantas ilegalidades vividas el 4 de junio y de las distintas expresiones de inconformidad que hemos sostenido en los últimos casi dos meses, la resolución del órgano electoral nos ilumina nuevamente el escenario y confirma lo que todos vivimos, el PRI jugó con
ventaja. 

Y es que esa conducta para el partido, aún en el poder, no es novedad y para nosotros sus opositores tampoco, inclusive para la población se ha vuelto normal, pero finalmente hoy vemos que la gracia no les duró para siempre. 

Las reglas electorales cambiaron y el efecto positivo de ello alcanzó incluso a quienes por décadas pensaron que controlarían la justicia en nuestro país. 

Ahora viene un gran reto, el de la autoridad judicial, ese Tribunal de Justicia Electoral que deberá dar muestra de su lealtad a la ley y a los mexicanos. 

La gran responsabilidad pronto llegará a sus puertas y en ese momento, todos, sí, todos estaremos vigilando que su actuar sea el que su función y las reglas le obligan. 

La nulidad de la elección debe declararla el Tribunal una vez que el INE ha determinado, en su competencia, que el PRI rebasó el tope de campaña por más del 5% tolerado. 

El plazo máximo en que esto puede suceder es el 30 de noviembre, y aunque parece largo el tiempo hasta que ese momento vaya a llegar, lo cierto es que debemos estar atentos, no bajar la guardia ni un minuto pero tampoco caer en la desesperación y la desesperanza a la que le apuestan los
“institucionales”. 

¡Alégrense porque de que se van, se van! 
Lariza Montiel Luis
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