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Redacción
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07 Abril 2015 04:00:56
Obama, dedos sangrantes
El acto de gobernar implica un equilibrio de poderes con base a consensos y recurrir a cuantos lobbies sea necesario para favorecer que la rueca de las reformas en el ámbito económico, político y ciudadano en general logre girar; así como todo aquello que atañe a la esfera de las relaciones internacionales.

El meollo radica en la confrontación de los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial derivada de la fragmentación política de las distintas fuerzas que llegan al poder.

Estados Unidos es el arquetipo de esa disputa y para como van las cosas, muy pronto España podría reflejarse en un espejo de parálisis de propuestas de ley, iniciativas de reforma; en suma, dilemas de gobernabilidad.

Si el Ejecutivo va por un lado y el Legislativo por otro ocurre que el primero propone iniciativas de ley y el segundo, las rechaza; si el Legislativo hace reformas, el Ejecutivo las veta.

La polarización termina salpicando el quehacer de las políticas públicas, levantando obstáculos institucionales y finalmente impactando al electorado en su cotidiano vivir.

El presidente Barack Obama no ha logrado sacar avante ninguna de sus reformas prometidas, desde 2011 el Congreso de mayoría republicana le ha puesto piedra tras piedra.

Ambas cámaras controladas por republicanos se han erigido en un auténtico bloque de choque para la conciliación social que Obama ha pretendido ejercer con el Medicare y la regulación de millones de inmigrantes sin papeles pero con años viviendo y trabajando en la Unión Americana y con familias formadas en el limbo de los derechos americanos.

El año pasado, el inquilino de la Casa Blanca, anunció una medida tomada directamente desde el Ejecutivo -ante la inacción del Legislativo en la materia-, de conceder papeles para 5 millones de indocumentados (el Centro de Investigaciones Pew afirma que existen 11.3 millones de inmigrantes irregulares) e iniciar así un proceso de legalización; frenar las deportaciones de niños carentes de documentos y evitar la constante separación de familias.

Empero, el Legislativo reaccionó congelando la decisión de Obama extendiendo la disputa hasta el grado de inmovilizar el programa de deportación de infantes ilegales e irregulares.

El presidente tiene la atribución del veto pero ahora también se enfrenta a la autoridad judicial: “El magistrado Andrew Hanen, del tribunal federal de Brownsville, accedió al pedido de 26 gobernadores republicanos y bloqueó la aplicación de decretos migratorios anunciados en noviembre por el presidente Barack Obama, hasta que una corte se expida sobre su constitucionalidad”.

A COLACIÓN
Por lo menos hasta que se vaya Obama de su segundo y último periodo de mandato, en enero de 2017, la ingobernabilidad será un ultimátum incesante en detrimento de la toma de decisiones tanto en política interna como externa.

El choque constante y perenne entre dos visiones de hacer gobierno, intereses yuxtapuestos; un tête à tête, de supremacistas, economía de guerra y déficits abultados contra las ideas progresistas y mucho más inclusivas socialmente hablando de los demócratas.

El envite de los republicanos que lograron hacerse con el control de ambas cámaras en el Congreso es arrasar en las próximas elecciones presidenciales de 2016, en las que resuena con fuerza el nombre de Jeb Bush.

El exgobernador de Florida que arropó a su hermano George W. Bush cuando acontecieron los terribles atentados del 11-s va camino de continuar el legado presidencialista bélico-supremacista de su padre y su hermano.

Y aquí nuevamente el Congreso de mayoría republicana tal parece que se encargará de paralizar los tiempos en política internacional a la espera del próximo presidente.

Hace unos días, se dio a conocer el acuerdo de Lausana, que permitía que Irán luego de doce años en la nevera internacional y con todo tipo de sanciones económicas y comerciales pueda usar uranio para su industria y el enriquecido para su programa nuclear.

Desde Washington se negoció un acercamiento político para favorecer las relaciones internacionales entre Estados Unidos e Irán (hay una ruptura diplomática desde 1980). Para el país de los ayatolás significa una celebración jubilosa que el presidente Obama califica de una nueva etapa a favor de la paz.

Empero no para los congresistas republicanos que avisan con contundencia “que no habrá pacto de Estados Unidos con Irán”. Como tampoco están convencidos del todo del acercamiento con Cuba y es que si alguien tiene el poder de levantar el embargo impuesto a la isla castrista desde 1962 es... el Congreso cuya mayoría se opone. El presidente Obama terminará su mandato con hemorragia en los dedos, pillados en la rueca.

@claudialunapale
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