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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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15 Julio 2017 04:00:00
Obra pública
Hoy en día cae un aguacero y las calles se convierten en un campo de batalla. Baches por dondequiera. Casi se culpa a Tláloc por enviarnos tanta agua a nuestras ciudades. Hay carreteras que son un peligro transitarlas, no hay el espacio de protección que permita estacionarse en una emergencia; y si lo hay o está lleno de maleza y basura o bien no está al nivel de la carretera por lo que se corre el riesgo de perder el control del carro.

Ante un lamentable accidente, cuando este llega a ocurrir lo primero que se hace es buscar responsables. Se busca al que aparentemente dejó de hacer tal o cual cosa, el que no dijo, el que no se dio cuenta, el que construyó, en fin, es una cadena de supuestos que no termina.

Como si fuera una regla, la administración que llega quiere dejar a su ciudad, a su estado, con obras que muchas veces resultan de relumbrón; es decir, brillan el día de la inauguración para la foto y después se apaga porque no hay con que sostenerlas o darles mantenimiento.

Si no fuera así, no habría hospitales inaugurados sin dar servicio; hemos visto la denuncia en medios y en diferentes ciudades sin que haya respuesta que satisfaga a los ciudadanos. ¿Cuántos recursos se emplean en esa clase de obras? Millones. La vanidad, la torpeza que conlleva la corrupción, esa queda sin castigo.

En cambio, dejan de hacerse obras necesarias que gobernantes o funcionarios le “sacan la vuelta” porque simplemente “no se ven”. Una de esas obras es la obra hidráulica. El drenaje que está ahí en cada ciudad. Al que nadie parece hacerle caso porque no se ve. Sin embargo es una obra muy necesaria.

Hay ciudades donde las administraciones se dedicaban a emplear los recursos para recarpetear las calles, a tapar los baches que dejaban las lluvias. No se imaginaban siquiera lo que había en el subsuelo que en muchos casos era o es….. nada, porque el drenaje que introdujeron cincuenta, setenta o los años que sean, se ha convertido en nada. Los materiales como el barro por ejemplo, ya no existen, el tiempo que no perdona nada, lo desapareció. Sólo dejó la huella del olvido de tantos años y el riesgo para los ciudadanos por el reblandecimiento de la tierra, el asentamiento de propiedades y más.

Cualquier obra que se planee realizar resulta costosa. Pero hay de obras a obras. Obras necesarias que ameritan pronta atención y otras que pueden esperar.

Las necesarias por supuesto son de beneficio colectivo; ante todo si se toma en consideración que el crecimiento de las ciudades en no pocos casos ha sido desordenado. No es nada más construir viviendas sino proveerlas de servicios.

Hay que tener en cuenta que debido al incremento de la población puede ser insuficiente el abastecimiento de los servicios en los hogares.

¿Cuánto dura o puede durar el material que se utiliza en líneas de drenaje? La verdad, lo ignoro. Podrán decir un determinado número de años pero considero que habría que tomarlo con reservas. Y si partimos de que nada es para siempre, lo ideal sería hacer las obras –todas- con material de calidad, sin escatimar costos ya que en toda obra hay riesgos.

¿Cuánto se gasta en campañas políticas? ¿Cuántos nos cuesta tener a tantos legisladores en los Congresos? ¿Cuánto se eroga en pensiones de ex presidentes, funcionarios y agregados? ¿Cuánto nos han robado quienes cínicos y descarados han hipotecado a su Estado y se ríen del pueblo?

Las ciudades deberían de prepararse con buena obra pública; el drenaje en muchas ciudades no aguanta más. Ya no son sólo los encharcamientos sino verdaderos ríos que se forman tras un chubasco. Lluvias “atípicas” se dice pero…. ¿Será?

De sobra sabemos que a la hora de inaugurar obras hasta sobran personas para la foto. No así en momentos difíciles donde hay que asumir responsabilidades.

Lo sucedido en el Paso Exprés de Cuernavaca, es sólo un doloroso llamado de atención para los gobiernos de diferentes niveles. Una obra aparentemente bien hecha y recién inaugurada, puso en evidencia la debilidad humana al colapsarse una parte.

Hoy surgen las averiguaciones para deslindar responsabilidades. Buscan echar culpas. Yo me pregunto…. ¿Dónde estaban esas autoridades, legisladores, funcionarios y demás a la hora de aprobar obras y presupuestos?
No se por qué recordé la tragedia del Titanic. El hombre que se ufanaba de que ni Dios sería capaz de hundir el lujoso barco. Muy pronto la naturaleza le demostró que hay una fuerza más grande que la soberbia de algunas personas. Y como humanos, cometemos errores.

Considero que debemos dar prioridad a obras que requieran la pronta atención, como medida preventiva. No andar haciendo recomendaciones cuando surgieron las tragedias.
Esperemos que no se empiece a politizar el grave problema del Paso express de Cuernavaca. Sería lamentable y vergonzoso pretender lucrar con el dolor y la tragedia de una familia y la de un pueblo.

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