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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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11 Marzo 2016 05:04:59
Obrador y Trump
Desde enero pasado, en México, el político Jesús Ortega Martínez tuvo la puntada de comparar al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, con el odiado precandidato republicano estadunidense Donald Trump.

Para el líder de la corriente perredista Nueva Izquierda, ambos personajes coinciden en su arrogancia y en creer que por sí solos podrán resolver los problemas de un país.

Sin duda alguna, algo de cierto tiene el discurso del perredista, ya que tanto López Obrador como Trump utilizan discursos populistas, ambos están muy ansiosos de poder, cuentan con un olfato político inigualable e igualmente, los dos responden de manera rápida a cualquier cuestionamiento.

de igual forma los precandidatos pueden describirse como mesiánicos y, por si fuera poco, cuentan con simpatizantes hipnotizados y con recursos económicos suficientes como para solventar campañas políticas interminables.

Hasta aquí pudiera ser poco preocupante y hasta divertida la incursión de perfiles tan poco ordinarios en las alternativas electorales, sin embargo, lo lamentable viene cuando estas propuestas políticas tienen como principal atractivo el discurso de odio.

Es evidente que dentro de sus estrategias, nada como satanizar a todos los oponentes para terminar como ejemplos de rectitud y pureza.

La gran diferencia es que el discurso demonizador de Donald Trump es dirigido a comunidades hasta cierto punto externas, ya que para el estadunidense los enemigos de su país son los que vienen de afuera, por lo que no incluye a muchos hispanos que ni siquiera se identifican como mexicanos, y los que sí, ni siquiera votan en las elecciones estadunidenses, es decir, los enemigos de Trump son una minoría poco relevante en el proceso electoral.

Mientras que para Andrés Manuel, los enemigos de los mexicanos son los mismos mexicanos, puesto que los integrantes de la multicitada “mafia del poder” son mexicanos, y por si fuera poco, la mayor parte de ellos han sido sus aliados, como sucede con Miguel Ángel Mancera, quien pasó de ser su hermano de partido para convertirse en traidor.

En resumen, México se encuentra acorralado por dos personajes mediáticamente aceptados, que sin lugar a dudas dañarían a nuestro país severamente; en un hipotético caso de que ambos ganaran.

el Sr. Trump, sin duda, causaría un duro golpe a las relaciones con México, y por su parte Andrés Manuel ejercería una política separatista de intolerancia y falta de respeto a las instituciones, lo cual traería también un rompimiento con otros países.

El horizonte a mediano y largo plazo para México no dibuja un panorama muy halagador.

sin embargo, no todo está perdido, aún falta que se sigan acomodando las cosas, apelando a la conciencia de los ciudadanos mexicanos y estadunidenses para lograr allá la derrota del candidato republicano, y aquí la tercera y última derrota del candidato de Morena.
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