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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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19 Abril 2018 04:00:00
Osorio dijo que no, la DEA responde que sí
Miguel Ángel Osorio Chong fue categórico: “los estudiantes no necesitaban robar autobuses porque contaban con varios en la escuela Isidro Burgos, ese fue un invento del GIEI”.

Esta declaración la escuché en su oficina, durante una entrevista que hice, a principios de 2017, al entonces secretario de Gobernación para el perfil que más tarde publicaría en el libro Los Suspirantes, coordinado por Jorge Zepeda Patterson.

Me sorprendió porque con ella, el funcionario que tuvo la máxima responsabilidad dentro del Gobierno de Enrique Peña Nieto para resolver el caso de los normalistas desaparecidos descartó el móvil propuesto por el grupo de expertos internacionales.

De acuerdo con el GIEI, los jóvenes de Ayotzinapa habrían secuestrado autobuses para viajar a la Ciudad de México, como lo hacían cada año, con el propósito de participar en la marcha conmemorativa del movimiento de 1968.

Por mala coincidencia, el 26 de septiembre de 2014 se habrían apoderado de al menos un autobús que la banda criminal conocida como los Guerreros Unidos utilizaba para transportar droga a Estados Unidos.

Para recuperar la unidad, y quizá también mercancía que podría haber estado escondida dentro de ella, esa banda delincuente movilizó policía local y federal, agredió, detuvo y luego desapareció a los normalistas.

Este móvil es distinto al expuesto por la llamada verdad histórica: el exprocurador Jesús Murillo Karam dijo que los Guerreros Unidos quisieron castigar a los normalistas porque intentaban reventar un acto político de la esposa del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca.

Las transcripciones que la DEA entregó recientemente a la PGR sobre las comunicaciones de los mandos de Guerreros Unidos radicados en Estados Unidos refutan la versión oficial y, en cambio, confirman los argumentos del GIEI.

Esas grabaciones, realizadas por orden judicial, corroboran que autobuses de la línea Estrella Blanca eran utilizados para transportar droga hasta Estados Unidos, y también refieren a la complicidad que podría haber con los operadores de tal compañía:

“Llamen a los de Estrella Blanca, a los conductores, para que nos ayuden”, instruyó un sujeto apodado “Silver”, según los fragmentos registrados por la autoridad estadunidense.

De haber merecido en su momento mejor atención, esta valiosa pista de información habría reconducido las investigaciones por una ruta más venturosa.

Sin embargo, ni Osorio ni toda la cadena de mando debajo de él fueron capaces de tomarla en serio.

Si eran clave para el caso penal más importante de esta Administración, ¿por qué tales escuchas tardaron tanto tiempo en llegar a México? ¿Fue por desconfianza que la DEA no compartió con sus homólogos de la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República, la información que tenía sobre el trasiego de drogas desde Guerrero hasta Chicago, a través de autobuses de la línea Estrella Blanca y otras compañías?

¿De plano el Gobierno mexicano no tenía previamente ninguna pista que llevara a considerar con seriedad la hipótesis del GIEI? ¿Por qué las autoridades mexicanas se empeñaron, hasta la necedad, en dejar fuera de la investigación un hecho tan relevante?

Estrella Blanca es una empresa vinculada con la familia de Roberto Alcántara, amigo cercano de Enrique Peña Nieto y socio suyo en más de una aventura política.

Cabe especular que este hecho haya pesado en el ánimo del secretario Osorio y en el resto de la cadena de mando: la obsesión por apartar al poder federal de los hechos ocurridos aquella noche fatal en Iguala podría haber provocado que se menospreciaran argumentos fundamentales.

ZOOM: Si hoy volviera a entrevistar a Osorio Chong le mostraría las transcripciones de la DEA donde se confirma el móvil propuesto por el GIEI: los Guerreros Unidos sí combatieron a los normalistas porque tomaron los autobuses equivocados. ¿Qué me respondería esta vez el actual candidato del PRI al Senado de la República?
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