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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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12 Diciembre 2017 04:00:00
PAN: riesgo en Torreón
En su campaña por la candidatura al Gobierno del Estado, el senador Luis Fernando Salazar ostentó el apoyo de los gobernadores del PAN Martín Orozco (Aguascalientes), Miguel Ángel Yunes (Veracruz), Francisco Javier García (Tamaulipas), Francisco Domínguez (Querétaro) y José Rosas Aispuro (Durango), entre otros. A escala local, una de las adhesiones más importantes fue la de Jorge Zermeño, a quien 6 años antes le ganó la postulación para el Senado en un proceso cuestionado por la manipulación y el abultamiento del padrón panista con no militantes.

En 2011, después de cuatro años y medio como embajador de México en España, Zermeño regresó a Coahuila para reincorporarse a la política, pero las condiciones ya eran distintas. Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar, Jesús de León y otros cuadros se habían hecho con el control del comité estatal y no le permitieron ser candidato a senador. El escaño estaba reservado para Salazar. Ese mismo año, Anaya había perdido la elección para gobernador con Rubén Moreira.

Sin embargo, en los comicios de 2012 el PAN se recuperó y obtuvo las dos senadurías de mayoría relativa con Luis Fernando Salazar y Silvia Garza, quienes derrotaron a la fórmula de Braulio Manuel Fernández Aguirre e Hilda Flores; aun así, los priistas ingresaron al Senado por los principios de primera minoría y representación proporcional. El proyecto consistía en postular de nuevo a Anaya para gobernador en 2017.

El plan avanzaba sin problema en esa dirección, pero el triunfo de varios senadores en elecciones para gobernador, entre ellos Orozco, García, Domínguez, Aispuro y Javier Corral (Chihuahua) animó a Salazar a disputarle a Anaya la candidatura. El panismo se dividió, pues además de la ruptura entre los laguneros surgieron otros aspirantes. Saltillo se inclinó por el alcalde Isidro López Villarreal, y en Monclova el presidente municipal Gerardo García también se sintió con posibilidades.

La rispidez del proceso, resuelto a favor de Anaya mediante encuestas y consultas, era una mala señal. Después de impugnar la designación y de considerar otras opciones para participar en la elección de gobernador, Salazar aceptó a regañadientes la candidatura de quien había sido su tándem. Las heridas del panismo jamás sanaron. Consciente del riesgo, Anaya trató de persuadir a Armando Guadiana y a Javier Guerrero de sumarse a su proyecto, pero no lo consiguió. Al final, todos perdieron.

En ese contexto, Luis Fernando Salazar pidió licencia al Senado, esta vez para buscar la candidatura del PAN a la Presidencia de Torreón (por 3 años). Jorge Zermeño tiene la misma aspiración, pero él acaba de ganar la Alcaldía de un año con la mayor votación registrada en la metrópoli lagunera. Con ese antecedente, lo más lógico sería que el PAN se decantara de nuevo por Zermeño para no arriesgar la posición más importante que ocupará en el estado a partir del 1 de enero, pues el PRI recuperó Saltillo con Manolo Jiménez.

En el video donde anuncia su separación de la Cámara alta y su deseo de llegar a la Alcaldía, Salazar desliza la intención de ser candidato al Gobierno en 2023, cuando la Administración estatal apenas empieza. Salazar pudo haber sido un rival más competitivo en las elecciones del 4 de junio, pero el PAN prefirió a Guillermo Anaya. Si Acción Nacional se vuelve a dividir, podría perder Torreón el año próximo. El senador con licencia tiene otras alternativas para seguir activo y mirar hacia el futuro; una diputación federal, por ejemplo. Así le ayudaría más a su partido.
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