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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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25 Octubre 2011 03:00:28
Panamericanos: querer es saber y poder
Nos hemos gastado millones de dólares en asegurarle al mundo que México es seguro. El Presidente, incluso corriendo un riesgo físico, en una especie de Indiana Jones local, ha demostrado su amor por México arriesgándose para tranquilizar a los mercados turísticos. Sin embargo, nada ha tenido tanta fuerza como la imagen diaria y los buenos resultados de los sexagésimos Juegos Panamericanos que se están celebrando en Guadalajara.

Si todo acaba como va, habrá sido la mejor inversión que hemos hecho en los últimos tiempos, habrá sido la mejor campaña. Se habrá demostrado que pese a las barbaridades que ocurren en tantos estados —como es el caso de Jalisco—, pese a los riesgos, pese a los miles de muertos, somos un país al que se puede viajar y disfrutar sin poner en riesgo la vida.

Hay que resaltar las cosas bien hechas. No soy masoquista. No me gusta regocijarme en la derrota y que como mexicanos nos acostumbremos a fallar y que únicamente seamos capaces de amar y admirar las hazañas que hicieron nuestros antepasados a través de los libros de historia, sin creer que nosotros seamos capaces de hacerlo bien.

Que algo funcione en México es una buena noticia y por salud nacional es necesario remarcarlo. Los Juegos Panamericanos están dejando muy bien parado el nombre de nuestro país.

La ciudad tapatía ha tenido la generosidad de darle a México la segunda feria del libro más importante del mundo después de la de Frankfurt y, desde luego, la más relevante de habla hispana que existe: la FIL de Guadalajara.

La capital del estado de Jalisco —cuna de Juan Rulfo y José Clemente Orozco— ha dado muchas cosas buenas a México en una relación que muchas veces como consecuencia de la herencia colonial se desplaza o se aplasta por el centralismo. Ahora nos presenta estos Juegos Panamericanos como muestra de una excelente organización, una inauguración espectacular, una ciudad llena de colores donde las ganas de la gente se notan, se respiran, se sienten.

En cualquier caso, vaya por delante que por una vez los tapatíos y todo lo que representa lo bien hecho en una parte del territorio nacional debe ser traído y exhibido al corazón del país como lo que muchos sabemos y nos empeñamos en ignorar una y otra vez: podemos y debemos ser grandes.

México se merece muchos logros como los Juegos Panamericanos. Bajo la situación que vivimos, cuando ya empezó la brutal campaña electoral, cuando todas son malas noticias, tenemos la oportunidad de hacer un esfuerzo por ser ecuánimes —no para tener complacencias y creer que lo que está mal deja de estarlo—, sino para entender que si queremos seguir criticando con rigor, seriedad y muchas veces con el furor de la injusticia, hay que también tener la grandeza y el entusiasmo de reconocer y apoyar lo que funciona.

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