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Juan Latapí
Juan Latapí
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27 Enero 2019 03:10:00
Para dejar de estar harto
SI EN ALGO COINCIDIMOS EN este país es que ya estamos hartos de la corrupción, de la impunidad, del abuso, la violencia y de la pobreza que se han ido adueñando de nuestra vida diaria, pero también estamos de acuerdo en qué algo debe hacerse para terminar con estas lacras y sus consecuencias.

A PESAR DE LAS PROMESAS del nuevo gobierno por cambiar esta triste realidad, el hartazgo sigue presente, empezando por los abusos de las fuerzas policiacas, desde el tránsito voraz hasta los mandos oficiales marcados por la sospecha, pasando por las arbitrariedades de GATE’s y Fuerza Coahuila, pero más hartos estamos cuando al presentar una denuncia de dichos abusos no pase nada.

ESTAMOS HARTOS DE UNA IMPARTICIÓN de justicia también señalada por la sospecha de ofrecerse al mejor postor, desde los más altos magistrados hasta los ministerios públicos mal pagados y peor preparados, pasando por un sistema penitenciario peor que el mismo infierno, pero más lamentable es que ya no nos sorprendemos y lo vemos como algo normal.

SEGUIMOS HARTOS DE UNA BUROCRACIA sin espíritu de servicio y parásita, en que la única manera de activarla es aceitándola con un moche, desde la “propina” al policía y al lavacoches en Recaudación de Rentas para agilizar el trámite de las placas o la licencia, hasta los funcionarios que ocupan sus cargos en dicha dependencia como recompensa por algún favor prestado mientras están más preocupados por su futuro político, pero peor aún es que las quejas tampoco de nada sirven

TAMBIÉN ESTAMOS HARTOS DE NUESTROS legisladores -locales y federales- que solo escuchan cuando andan en campaña, de quienes desconocemos qué están haciendo y que prefieren publicar frivolidades en sus redes sociales en vez de rendir cuentas, que ante la escasez de gasolina no dieron la cara. Estamos hartos de los abusos y mentiras de los funcionarios públicos de todos los niveles, desde los estatales que cada que vez que vienen a Monclova prometen que se instalarán nuevas empresas y que nunca llegan, pero cuando se les cuestiona se evaden diciendo que no se han amarrado esos proyectos “porque las empresas son muy celosas”. Y también hartos estamos de los funcionarios locales, plenos en opacidad para enriquecerse, pero peor aún resulta que no se dan cuenta que no se dan cuenta de su cinismo.

EXISTE HARTAZGO TAMBIÉN CON LOS empresarios -y de los comerciantes que se ostenta como empresarios- de que solo buscan su provecho individual dando rienda suelta a su codicia, desde su
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mentada “optimización de recursos” -que no es otra cosa que el despido de personal- hasta sus inmerecidos privilegios y alquimia fiscal para evadir el pago de impuestos. Y también estamos hartos de los líderes sindicales que transitan más preocupados en defender los intereses de sus patrones -y obviamente los individuales- en vez de dar la cara por sus agremiados, pero peor aún es que ante cualquier cuestionamiento recurren a la violencia.

TODAS ESTAS PRÁCTICAS QUE NOS tienen hartos se han ido arraigado en nuestras costumbres y acentuando durante las tres últimas décadas, arrastrándonos a un proceso de decadencia acelerada, con un sistema político sometido por la corrupción y un modelo económico injusto que se ha ido apropiando de los bienes públicos, concentrando la riqueza en unas cuantas manos a costa de la pobreza de millones, generando violencia desbordada y degradando la convivencia.

CAMBIAR TODO ESTO NO ES cosa sencilla y llevará muchos años, incluso generaciones, pero hay que empezar a intentarlo. Llama la atención la convocatoria del nuevo gobierno para que todos nos involucremos para fijar las bases de la convivencia nacional, un código que inhiba la corrupción, la violencia y la impunidad y promueva la honestidad, la paz y la justicia social, que fortalezca nuestra unidad a la vez que reconozca la pluralidad de identidades, que fomente la solidaridad y garantice el derecho a discernir.

A ESTE INTENTO SE LE ha dado provisionalmente el nombre de constitución moral –el cual cambiará- para que quienes estamos hartos participemos con nuestras propuestas y opiniones. Si a usted le late esto puede participar en http://www.constitucionmoral.mx nada se pierde con hacerlo.

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