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Juan Latapí
Juan Latapí
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13 Agosto 2017 03:10:00
Parásitos del poder
EN 1988, EN LA LISTA de la revista Forbes -donde figuran los hombres más ricos del planeta- solo figuraba una familia mexicana, la de los Garza Sada, con 2 mil millones de dólares. Ese mismo año México estaba colocado en el lugar 26 entre los países del mundo con más millonarios; en 1994 México llegó a ocupar el cuarto sitio, solo por debajo de Estados Unidos, Japón y Alemania.

ACTUALMENTE CARLOS SLIM, CON UNA fortuna de 54 mil 500 millones de dólares, ocupa el sexto lugar entre los más ricos y otros 14 mexicanos forman parte de la lista de los 400 más acaudalados millonarios del mundo. Sin embargo, mientras la cifra de millonarios crece en México, la pobreza aumenta y 55 millones de personas sobreviven en condiciones de pobreza.

A PESAR DE LOS DISCURSOS oficialistas, la desigualdad avanza sin que nada ni nadie la frene. Desigualdad inocultable que ofende, tolerada en silencio en espera de que alguien haga algo para revertirla. Desigualdad a la que nos hemos acostumbrado y ya casi la vemos como algo normal, como parte de nuestra cultura. Un claro ejemplo de esta desigualdad son las pensiones que reciben los expresidentes y sus familias.

POR UNOS CUANTOS AÑOS DE trabajo, los expresidentes mexicanos son pensionados de por vida con cientos de miles de pesos, son agraciados con seguros de gastos médicos mayores para ellos y sus familias, asistidos y protegidos por centenares de empleados públicos y favorecidos con apoyos de todo género. Los expresidentes mexicanos forman una casta divina, única en el mundo por sus privilegios y los multimillonarios recursos que pagamos con nuestros impuestos. Anualmente los expresidentes nos cuestan más de 231 millones de pesos.

EL ANTECEDENTE DE ESTOS PRIVILEGIOS se remonta a la época del presidente Echeverría cuando se decidió asignarles a los expresidentes 78 militares para su protección. Posteriormente el presidente De la Madrid agregó otras 25 plazas de personal civil y una pensión vitalicia equivalente a las remuneraciones de un secretario de Estado, además de seguro de vida y gastos médicos mayores. Así mismo se consideró una pensión para las viudas de los expresidentes equivalente al 80 por ciento del sueldo de un secretario de Estado.

A PRINCIPIO DE AÑO PASADO se publicó el libro “Los parásitos del poder” –escrito por los investigadores Ernesto Villanueva e Hilda Nucci- en él se señala que “adicionalmente, los expresidentes gozan de otro tipo de beneficios, como el pago mensual de los servicios telefónicos; derecho a una automóvil para él, otro para su esposa, uno para sus hijos y tres automóviles para sus escoltas, pago de tenencia, verificación y gastos de mantenimiento de los automóviles. También se les cubren los servicios públicos domiciliarios para sus residencias, además del predial, servicios de jardinería, luz y limpieza, sin olvidar los bonos”.

CABE RECORDAR QUE EL ÚLTIMO día de su gobierno, Calderón reformó el reglamento del Estado Mayor Presidencial para mantener él y su familia el mismo número de elementos de ese cuerpo militar que tuvo a su servicio, e inclusive disponer de más personal para su protección en caso de requerirlo.

MIENTRAS TANTO, PARA QUE UN ciudadano de a pie pueda obtener una pensión por cesantía en edad avanzada debe tener cumplidos 60 años al momento de causar baja en el IMSS, haber cotizado como mínimo 1,250 semanas –aproximadamente 25 años de trabajo-, estar dado de baja ante el Seguro al momento de realizar la solicitud y encontrarse sin actividad remunerada.

NO EXISTE EN EL MUNDO –concluyen Villanueva y Nucci- ningún país que otorgue una escolta para seguridad tan amplia como la que se le brinda a un expresidente mexicano. México es el único país donde un expresidente recibe como ingreso global mensual 2 mil 379 salarios mínimos aproximadamente. La desigualdad en su máxima expresión.

PARÁSITOS DEL PODER LOS HAY en todos los niveles de gobierno y sindicatos, quienes por décadas han estado pegados a la ubre del presupuesto público, sin oficio ni beneficio. Por eso, en caso de haber alternancia en Coahuila, sería muy interesante ver qué harán los parásitos y aquellos que se han beneficiado lucrando y enriqueciéndose con toda voracidad. Por lo pronto ya hay varios muy nerviosos.

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