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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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11 Marzo 2017 04:00:00
Pasión vs obsesión
Imagine que un joven le pide un solo consejo. ¿Cuál le daría? Apuesto que más de uno pensó algo así: “haz algo que te apasione”.

Y sí, es una excelente recomendación. A fin de cuentas, vivimos en un mundo lleno de estrés y distracciones donde es común ver como muchos simplemente transitan por la vida como autómatas. La pasión puede ser un sello distintivo del que deja huella.

Sin embargo, todo en exceso es malo, y sobre todo al apasionarse. Porque hay una línea muy tenue entre pasión y terquedad. Entre apasionarse e insultar. Entre pasión y obsesión.

Trump es un ejemplo perfecto. Nadie puede dudar que es un hombre apasionado en extremo. Tanto que su terquedad lo ciega al punto de que no hace la tarea porque cree saberlo todo.

¿Qué hace el “presidente naranja” ante evidencia contundente de que algo de lo que piensa está mal? En términos de póquer, dobla la apuesta. Una pésima estrategia que tarde o temprano lleva a cualquier jugador a perderlo todo.

“La pasión puede ser un don o una maldición. En sicología se hace la distinción entre pasión armoniosa y obsesiva. Conocer la diferencia es clave para cultivar salud, desempeño y felicidad”, explica Brad Stulberg en la revista NY Magazine.

El autor del libro Desempeño Pico reseña ejemplos de líderes apasionados que terminaron mal por brincarse trancas: Jeff Skilling, cuya obsesión por resultados contribuyó a crear una cultura agresiva que terminó en el macrofraude de Enron. Y Alex Rodríguez, un gran beisbolista que terminó dopándose para “ser el mejor”.

De acuerdo con Stulberg, la línea entre pasión y obsesión se cruza cuando una persona olvida la razón por la que inició algo (ejemplo, el gusto por jugar beisbol) y “envuelve su identidad en la consecución de una meta”. El éxito es lo único que importa. Lograrlo a toda costa.

“El profesor canadiense Robert Vallerand le llama pasión obsesiva cuando la persona está motivada por logros externos y los reconocimientos que conllevan”, explica.

El resultado de esta obsesión es súper dañino: “cualquier derrota (o crítica, agrego) se ve como un ataque personal”, agrega Stulberg.

¡Exacto! Es lo que un día sí y otro también vemos en acción con Trump. Todos los que están de acuerdo con él son “fenomenales” y el que osa criticarlo es un “loser” o “noticia falsa”.

Si la pasión obsesiva daña a cualquiera a nivel personal, es mortal cuando el que la padece es poderoso porque sus efectos se extienden a toda una organización, o hasta un país entero.

¿Cómo lograr una pasión armoniosa para avanzar en los negocios y la vida? Le propongo que la pasión siempre debe ser cuestionada. Y específicamente a través de cinco actitudes:

1. Escuchar. El mundo es muy dinámico y hay que estar muy atento a las señales que manda. Clientes, proveedores, competencia y colegas en los negocios. Familia, amigos y consejeros en la vida.

2. Debatir. Buscar activamente puntos de vista distintos. Someter ideas y conceptos a un “benchmark” constante. Comparar con mejores prácticas y modelos que funcionen en otras latitudes.

3. Reflexionar y aprender. Internalizar y derivar lecciones que complementen a las creencias originales. Encausar la pasión.

4. Reforzar o corregir. Acrecentar lo que marcha bien y tomar medidas correctivas en lo nos provoque dolores de cabeza.

5. Divertirse. A fin de cuentas, la vida es para disfrutarse. Si la pasión no conlleva felicidad, ¿para qué sirve?

Cierro con un consejo final basado en experiencia personal (confieso, soy apasionado): no hay que tomar decisiones o realizar acciones importantes con emociones exaltadas. Se pueden usar como palanca para planes e ideas. pero las decisiones siempre hay que tomarlas con cabeza fría, el equivalente a contar hasta 10.

Creo que una vida sin pasión es aburrida, pero también es cierto que la pasión es un arma que puede ser usada para bien o para mal. Bien concluye Stulberg: “si el éxito que tengas está relacionado con la satisfacción que obtienes al realizar algo (y no con la meta que logres) entonces tus pasiones y tu vida serán armoniosas”.

¡Exacto!

Posdata. Como lo anticipé en la columna El Bluff de Trump, parece que la razón se impondrá en la renegociación del TLC. Excelente noticia.

En pocas palabras: “La pasión es el génesis de la genialidad”, Tony Robbins, autor norteamericano.
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