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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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12 Mayo 2017 04:00:00
Pecados a la carta
En el mundo moderno los pecados capitales de la antigüedad parecen de poca monta al lado de las perversidades que vivimos a diario en todos los niveles, incluso los familiares y personales, considerando que son frutos de la modernización y quien lo dude queda encriptado dentro de cientos de descalificaciones con correos hacia el pasado sin saber que entonces los castigos solían ser severos –la guillotina durante la Revolución Francesa con la pretensión de aniquilar a la aristocracia o la hoguera ordenada por la Inquisición para rendir a los “herejes” espiados por cuantos cruzaban sus pasos-, y aplicados sin ton ni son.

Es natural que la persecución moral, que más bien era inmoral, se distendiera con el transcurrir de las épocas aun cuando otros vicios ocupan el lugar de las antiguas infracciones condenatorias del alma. Si ayer se preservaban las bibliotecas sólo para los frailes por considerar pecaminosos los pensamientos de otros, en la actualidad la clase política sigue temiendo a la crítica aun cuando disimule sus acciones y pretenda, como en otros tiempos, proponerlas como acciones diabólicas e insensatas para “desestabilizar el país”, por ejemplo. De ello se guía la clase política para entrelazar cuestionamientos severos a sus adversarios proponiendo que sólo el grupo afín es el poseedor de la verdad absoluta, impoluta diríamos, sin el menor sentido de autocrítica.

Recuerdo que no hace mucho, un año y meses, escribí sobre las camionetas Suburbans de Andrés Manuel y el consiguiente disgusto de éste por considerar que se le afrentaba en un retén, aun cuando los soldados lo trataron con algodones. Los demás miembros de la sociedad, por supuesto, sufrimos lo nuestro sin que ningún legislador, mucho menos los de MORENA, insista en el absurdo de proceder contra los viajeros comunes rastreándolos sin remedio mientras los cargamentos de drogas cruzan, sin problemas, por veredas paralelas a las autopistas abiertas para su uso exclusivo.

Lo peor es que resulta inútil situar a las entidades por donde pasan porque hasta el presidente las desconoce; y este fenómeno, la verdad, JAMÁS se había dado en la historia de los presidentes de México ni siquiera cuando andaban en carruajes que tardaban semanas en cruzan el territorio nacional. El Benemérito Juárez debó sortear las líneas enemigas para poder su andar por el país y llegó al borde, a lo que entonces se conocía como “Paso del Norte” y hoy es la violenta Ciudad Juárez, Chihuahua –cuyos horrores siguen aunque en menor escala que las matanzas y masacres de los tres estados ingobernables: Michoacán, Guerrero y Tamaulipas-, tratando de salvar a la República, como lo hizo, de los traidores conservadores quienes optaron por traerse a un príncipe extranjero, el enajenado barbado de Miramar, entregándole a su país en el episodio más repelente de nuestra crónica fundamental.

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