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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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24 Julio 2016 03:10:13
Perdón al Presidente
En el 2012 dudé a la hora de votar. De pronto pensé que mi voto tenía que ser para Andrés Manuel López Obrador.

No quería a Peña en la Presidencia… y coincidía en todo con Carlos Fuentes en cuanto al riesgo de gobernar desde la ignorancia.

Pero ahora Peña es presidente de mi país, pero más que eso: Representa la institución presidencial… Recién hablaba del riesgo para nosotros, como habitantes de este México, de tener una institución presidencial devaluada, desprestigiada, sin autoridad moral.

En este país del mítico Tlatoani, un Presidente solucionaba todo: Desde la corrupción y abuso de un alcalde pueblerino, hasta los abusos de un gobernador chicharronero.

El empresario iba con el Presidente a solucionar sus problemas.

El ciudadano iba con el presidente en busca de justicia…

le entregaba papeles a su paso y éste los entregaba a su asistente.

Con el tiempo recibía una respuesta en papel lacrado de la Presidencia.

En el caso de Peña Nieto, llegamos al grado de golpear al Presidente hasta la saciedad, burlarnos de él, festejar cuando en el extranjero lo ninguneaban.

A mí sigue sin gustarme Peña Nieto como Presidente…

Pero como mexicano, quiero una institución presidencial fuerte… fuerte y honesta.

En la actual condición, a Enrique Peña Nieto no le quedaba ya de otra.

Pedir perdón es inédito, nunca lo hizo otro mandatario, nunca reconoció haber sentido la irritación, el enojo de los mexicanos en su contra.

Se tardó en pedir perdón.

Pero a estas alturas no hay otra salida.

Insisto, a nadie le conviene una institución presidencial que no pueda ejercer actos de autoridad.

Enrique Peña Nieto sabe que la impunidad ya no es posible… que pedir perdón es apenas el primer paso de un largo camino hacia la legitimación.

¿Qué sigue?

En primer lugar, alejarse de cualquier práctica corrupta…

en segundo lugar, castigo para los evidentes actos de corrupción en su gabinete y en gobiernos estatales. México debe cambiar.

Yo no creo en lágrimas de cocodrilo.

Me gusta que haya pedido perdón, pero ello de nada valdrá si a esto no le sigue una lucha sin cuartel contra los corruptos.

Si en cada rincón del país no vemos ir a los tribunales a los ex funcionarios y a los gobernantes actuales sumidos hasta las orejas en el cieno de la corrupción.

Entonces de nada valdrá.

Por hoy, sólo por hoy, me agrada que reconozca su error y que pida perdón.

Pero mañana, cuando amanezca, los mexicanos esperamos ver a la institución presidencial legitimándose a través de impulsar el castigo a todos, absolutamente todos los corruptos más evidentes, los que más han lastimado y aún lastiman a los mexicanos.

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