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Gerardo Hernández
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05 Junio 2020 04:05:00
PIB, virus y política
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La Covid-19 puso de relieve el abandono de las políticas sociales en materia de salud y la crisis de liderazgo. En América Latina, el problema lo agrava la corrupción. Turquía, Luxemburgo y México son los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde menos presupuesto se destina al sector como porcentaje del PIB. Estados Unidos, Suiza, Francia, Alemania y Suecia encabezan la lista. «En general, los países con mayor gasto en salud y un mayor número de trabajadores de salud y otros recursos tienen mejores resultados de salud, calidad y acceso a la atención», dice la OCDE en su informe de 2019.

La inversión promedio que los países de la OCDE destinan a salud es del 8.8% del PIB. Estados Unidos la duplica (16.9%); también registra el mayor gasto per cápita en paridades de poder adquisitivo: 10,586 dólares. Le siguen Suiza (12.2/ 7 mil 317), Francia (11.2/ 4 mil 965), Alemania (11.2/ 5 mil 986) y Suecia (11/ 5,447). Sin embargo, como afirma el presidente López Obrador, no todo es PIB ni dinero. Hasta ayer, Estados Unidos, Francia y Alemania ocupan los lugares 1, 8 y 9 en el mapa mundial del coronavirus. La diferencia en el manejo de la crisis la hicieron los líderes políticos. El peor librado es Donald Trump (empresario) y la mejor calificada, la alemana Angela Merkel (científica).

Dedicar el 5.4% del PIB al sistema de salud y mil 138 dólares por persona al año coloca a México por encima de Turquía y Luxemburgo, pero no de los otros países de América Latina miembros del organismo. Chile y Colombia aplican el 8.9 y el 6.8%. Al 4 de junio, Chile registraba más de 118 mil contagios y México rebasaba los 100 mil, pero en muertes la relación era de casi 8 a 1, desfavorable a nuestro país. Colombia ha sorteado mejor la emergencia sanitaria.

El Modelo Centinela adoptado por México para vigilar el comportamiento de la pandemia, en vez de aplicar pruebas masivas como la mayoría de los socios de la OCDE, ha sido cuestionado por especialistas y críticos del presidente López Obrador, entre ellos los secretarios de Salud en las administraciones de Peña Nieto, Felipe Calderón y Vicente Fox. Según el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, la estrategia de encuestas permitía obtener datos más precisos y en menor tiempo.

No deja de ser paradójico que el país donde más se invierte en salud también sea el más afectado por la pandemia. Estados Unidos concentra alrededor del 28% de los contagios y muertes a escala global. El segundo lugar en infectados lo ocupa Brasil y el tercero, Rusia. Todavía faltan meses para superar la emergencia. La economía se empieza a reactivar en un clima mundial de incertidumbre y temor por una nueva escalada de contagios y muertes. La cabeza de turco del presidente Trump es la Organización Mundial de la Salud.

En México, el presidente López Obrador se crece a la crítica y echa las campanas al vuelo: «No se reconoce que fue, desde nuestro punto de vista, exitosa la estrategia de la sana distancia porque ni en los países con más desarrollo económico pudieron resolver el problema de la disponibilidad de camas de hospitales, de especialistas y de médicos. (…) a veces exageran nuestros adversarios, de mala fe», dijo en rueda de prensa el 19 de mayo. Dos meses antes había recomendado: «No dejen de salir, todavía estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuándo no salgan».
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