×
Dan T
Dan T
ver +
[email protected]

" Comentar Imprimir
08 Marzo 2018 04:08:00
¡Pinches viejas!
Si te indignó el título de esta columna, ¡felicidades! Significa que más o menos tienes idea de cuál es uno de los peores problemas de México. Si te pareció divertida y comenzaste a leerla porque creías que, por fin, alguien se atrevía a decir lo que siempre has pensado, lamento informarte que eres parte del problema.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer y por alguna extraña razón hay quienes piensan que el objetivo es felicitar a las mujeres por serlo. Noup. Esa no es la idea. Tampoco se trata de regalarles rosas rojas. ¿Te suena extraño todo esto? Te digo que eres parte del problema. A ver, la cosa con este día no es tanto celebrar como tomar conciencia. ¿De qué? De que no les estamos dando a las mujeres ni las oportunidades, ni los sueldos, ni el respeto que merecen. Así de fácil y así de complicado.

¿A poco creías que hay camiones o vagones del Metro especiales para mujeres porque son unas consentidas? ¡No! No es por eso. Es porque, a pesar de que estamos en 2018, todavía hay hombres –demasiados– que se sienten con derecho de darles un arrimón, de manosearlas, de enseñarles sus miseria genitales o de decirles cualquier guarrada, nomás por el puro antojo. Lo ideal sería que no necesitáramos áreas especiales para mujeres.

Así que si te parece que este texto es exagerado, quizás lo que debas hacer es imaginarte qué pasaría si fueras mujer. Yo sería muy fea, pero sería feliz de arrancarle los huevos a quien se atreviera a propasarse.

¿Y tú? ¿Cómo serías como mujer? Imagínate que el día está soleado, hace calorcito y decides ponerte un vestido. Sales contenta y, apenas pones un pie en la calle, pasa un güey y te dice “sabrosa”, arrastrando todas las letras como si te las embarrara sobre la piel. Sigues andando y de una camioneta de carga, te gritan te chistan –cht, cht, cht– como si fueras perra, como si fueras gata, como si fueras un animal.

Y llegas al trabajo y a tu compañero, que hace menos trabajo que tú (sí, tú), le pagan más y le reconocen más y es más probable que le den más pronto un ascenso o un aumento. ¿No lo crees? ¿O no lo quieres aceptar? Sé sincero contigo mismo, man, nadie te está viendo.

Ahora vuelve a imaginarte siendo mujer, vas a un restaurante con tu pareja y descubres que ahora eres invisible: la señorita de la entrada le pregunta a él qué tipo de mesa quiere, cuántos son y si la quiere de fumar; el mesero se dirige a él y él, magnánimo, te cede la oportunidad de pedir primero, porque él manda. Y cuando pides algo, no te pelan... hasta que él lo pide por ti. Y al final cuando te vas a tu casa, ¿a poco te vas a ir sola caminando? ¿A estas horas? Ni lo mande Dios, que seguramente también es hombre. ¡Uy! Y si te casas, ten cuidado porque puedes perder el apellido. ¿Cómo que quieres mantener el de soltera, que acaso no quieres a tu marido? Y descubrirás que pasas a ser propiedad de alguien, no pareja de alguien. Entonces, ¿te gusta la idea de ser mujer en este México?

Dime la verdad: ¿te sigue pareciendo absurdo? Es posible que creas que soy un exagerado, un mandilón o un regañado. Le atinaste a todo, excepto a que exagero. Y si no me crees, te propongo algo: ¿quién es la mujer a la que más quieres? Pregúntale a ella.

¡Nos vemos el martes!
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5 6