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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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25 Febrero 2015 05:08:26
Pirámides de naipes…
Hay una frase que algunos atribuyen al padre de la revolución bolchevique, Vladimir Ilich Lenin, pero los más al ministro de Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels, que dibuja la que por los hechos es la estrategia de comunicación del Gobierno federal, especialmente dirigida a contrarrestar la “mala imagen” del país en el extranjero: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una gran verdad”.

Y todo parte de una premisa que navega en los linderos de la perversidad: no importa la realidad, sino lo que se diga; el problema no es lo que pasa, sino que se exponga en los medios de comunicación… Es tan torpe como construir una pirámide de naipes y suponer que el viento no la derribará.

Bueno, pues el viento sí la derribó. Bastó una sola frase del director Alejandro González Iñárritu, para eclipsar los recientes esfuerzos de los cónsules y embajadores mexicanos de cumplir la orden de “limpiar” la mala imagen que proyectaron al mundo los casos Ayotzinapa, Tlatlaya y, por supuesto, las mansiones del propio Presidente, de su esposa y del secretario de Hacienda.

El ganador del Oscar dijo en su mensaje de agradecimiento a la Academia de Hollywood que los mexicanos merecemos un mejor gobierno, lo que apuntaló horas después en una entrevista con Cármen Aristegui: “Lo que dispara, digamos mi frustración, como la de todos los mexicanos es el nivel de impunidad y corrupción que reina ahora como un sistema generalizado... son las cosas que todos los días, a diario, hay noticias que son indignantes, ¿no?, porque un gobierno debe servir a una sociedad, no utilizar a esa sociedad”.

Y como los que hoy gobiernan no son precisamente muy habilidosos en eso de interpretar entornos y tomarle el pulso al sentir ciudadano, pues que de inmediato convierten la legítima opinión de un ciudadano ciertamente destacado, una entre miles, en un golpe directo a la mandíbula que les duele y hace tambalear. “Estamos construyendo un mejor Gobierno”, le respondió la dirigencia del PRI.

Habría que dejar por sentado que en México difícilmente alguien cree que el PRI esté construyendo un mejor gobierno. Pero, cabría preguntar ¿sirvió de algo subirse gratuitamente al ring con un personaje como González Iñárritu? Pues sí, a mantener el tema unos días más como trendig topic en las redes sociales y como notas ponderadas en varios medios de comunicación.

Y otra perla de la miopía política: El Papa Francisco, en un mensaje privado dirigido a su amigo Gustavo Vera, advierte del riesgo de una “mexicanización” de Argentina por el avance del narcotráfico y que “estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. El Gobierno federal reaccionó justo como no debía: una carta diplomática para rechazar la “estigmatización” del país.

Primero, qué tan difícil era entender que se trató de un mensaje privado, no una postura oficial del Papa, que refiere lo que dicen los obispos mexicanos y que finalmente retrata una realidad, de esas que no se decantan a golpe de palabras, menos de mentiras.

¿Le sirvió de algo al Gobierno eso de la estigmatización? No, al contrario, sólo alimentó la polémica y colocó, de nuevo, los reflectores del mundo en lo que sucede en territorio nacional. En otras circunstancias cabría esperar que los que hoy nos gobiernan entiendan finalmente que decir mil veces que todo está bien, no cambiará un ápice la realidad, pero como han demostrado sobradamente que no entienden que no entienden, lo que viene seguramente es un reforzamiento en la campaña para “limpiar” ante el mundo la imagen de México. Millones y millones de dólares para construir otra pirámide de naipes que se volverá a derrumbar ante cualquier viento, por muy ligero que sea…

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