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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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26 Julio 2018 04:00:00
Plan 10
Desde que se publicó en los diarios el Plan 50, es decir, las medidas de austeridad de López Obrador, Sofía no ha dejado de darle vueltas y más vueltas a este programa, el cual seguramente será el inicio de la cuarta transformación y del plan anticorrupción tan anunciado por el presidente electo.

Si de algo padece Sofía, es de su absoluta falta de austeridad. La palabra no existe en su diccionario personal. De allí que se haya dado a la tarea de ahondar más sobre el tema. ¿Qué es exactamente la austeridad? ¿Se nace austero o una se hace austera? ¿La austeridad está relacionada con la moral? ¿A partir de qué momento se es ostentosa? ¿Austeridad quiere decir vivir en la pobreza? ¿Qué privilegios son los contrarios de la austeridad? ¿La gente austera es necesariamente coda? ¿Se es también austera con los sentimientos? ¿En dónde empieza la austeridad? ¿Quién habrá sido más austero, Juárez o Gandhi? ¿Ser o no ser austera? Tantas preguntas empezaban a abrumar a Sofía. Decidió entonces formular su propio listado de medidas austeras según sus circunstancias.

1. No recurrir a tráfico de influencias, como lo he hecho desde que era muy jovencita. Empezar a vivir sin relaciones que tengan que ver con la política. Escribir una carta personal a cada funcionario del PRI, para agradecer todas sus atenciones y desearles suerte en sus nuevas tareas.

2. Sugerirle a mi marido que a partir de ahora, me dé 50% menos del gasto para la casa. No pedir por teléfono la comida en los súper. Ir personalmente al mercado y una vez cada quince días comprar en la Central de Abastos o en el mercado de La Viga. Revisar todos los días la despensa para evitar que se dupliquen algunos productos. Para mis cenas elegantes, ofrecer a los invitados vino del país, comida sana, o bien, recurrir a las recetas mexicanas de la abuela.

3. No cambiar mi auto sino hasta el próximo sexenio. En 6 años comprar un coche usado pero, sobre todo, austero. Lo mismo haré con mi celular y mi vieja computadora, es decir, no la remplazaré por una nueva.

4. En caso de enfermedad me dirigiré al IMSS y me olvidaré de los médicos privados, que por cierto son carísimos. Igualmente comenzaré a incursionar en la medicina alternativa.

5. No modificaré continuamente la decoración de mi casa, ni habrá cambio de cortinas, ni mucho menos compraré antigüedades, lámparas o esferas para mi colección.

6. En la medida de lo posible, me olvidaré del shopping y de los malls. Compraré lo indispensable en los vintage. Me olvidaré de los vestidos importados, ostentosos y de marca. No volveré a comprar en línea.

7.- Ahorrar lo más posible luz, agua y gasolina. Tomar de vez en cuando el Metro o los nuevos autobuses de dos pisos.

8. Si alguna de mis amigas desea hacerme un regalo, feliz aceptaré un “roperazo” o un obsequio no mayor de mil pesos. Asimismo, mis regalos no costarán más de 500 pesos. Dejar de comprarles a los nietos juguetes, ropa y zapatos. Esta Navidad dirigirse para la lista de regalos al Niño Jesús, quien sin duda es mucho más austero que Santa Claus, un personaje sumamente ostentoso y escandaloso.

9. Hablar seriamente con mi asistente y proponerle, como trabajadora de confianza, que empiece a venir a laborar los sábados. Respecto a su salario, no habrá aumentos en seis años. Proponerle lo mismo al chofer.

10. No viajar en avión, sino en autobuses cuyas líneas garanticen seguridad y limpieza. En caso de verme obligada a utilizar el transporte aéreo para viajes al extranjero, aprovechar los puntos que tengo en algunas tarjetas de crédito y olvidarme por completo de business.

Después de escribir sus consignas para volverse austera, las bautizó como el Plan 10 y se dijo que finalmente no era tan difícil cambiar de estilo de vida. Al contrario, le pareció una espléndida oportunidad para dar el ejemplo entre sus amigas, nueras, yernos y nietos. “También haré meditación y yoga”, se propuso entusiasta. Algo, sin embargo, tenía preocupada a Sofía: se preguntó si efectivamente López Obrador lograría que los habitantes de la República Mexicana comenzaran a vivir en “la república de austeridad”. ¿Cómo luchar contra dos cánceres que llevan siglos mermando a nuestro país: el dispendio de los políticos y la corrupción? Sofía había leído en alguna parte que “la honestidad no puede instalarse por decreto”. Por otro lado, también estaba convencida de que, aunque no fuera funcionaria o política, había que empezar en casa. Su Plan 10 se pondría en práctica a partir del 1 de diciembre del 2018.
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